CRISIS
Nicolás Payarola atraviesa una crisis en la cárcel: su falta de higiene y el único hábito que mantiene
Nicolás Payarola, quién previamente se destacaba por su cercanía con figuras como Wanda Nara y L-Gante, se enfrenta ahora a una devastadora realidad entre los muros carcelarios tras múltiples acusaciones de estafa. Detrás del brillo del glamur que solía acompañarle, emerge un panorama inquietante: el abogado, conocido por su estilizada vida en Nordelta y su presencia en los eventos más exclusivos, está lidiando con serios problemas de higiene y una rutina que parece girar en torno a un solo hábito en particular - el fumar.
Las alarmas fueron encendidas por el periodista Gustavo Méndez en el programa matutino conducido por Moria, al revelar que la lista de víctimas presuntamente estafadas por Payarola continua creciendo de manera alarmante. Cuentas asombrosas salen a la luz, como el hacer creer a una mujer que invertiría sabiamente 200 mil dólares cuando en realidad se habrían desaparecido bajo las artimañas de Payarola. Otro joven relató haber perdido cerca de 60 mil dólares, hechos que suman más tensiones y nublan el horizonte judicial del exabogado.
Además, figuras conocidas como L-Gante, quienes en algún punto confiaron en sus servicios, también han sido arrastradas a esta espiral de desengaño y fraude. Más de 70 personas están contemplando unirse al formidable caso en su contra, lo que pintaría un mural judicial en su contra difícil de manejar.
La vida de Payarola dentro del penal parece especialmente ruda. Según testimonios compartidos por Méndez, ha exhibido signos claros de una crisis personal severa: el exabogado habría pasado hasta cinco días sin asearse y se le describió como muy afectado emocionalmente, habiendo llorado en dos ocasiones distintas. Rodeado de compañeros de celda con trasfondos criminales significativos, su día a día parece haber quedado reducido al consumo excesivo de cigarrillos, con un cálculo de cerca de dos cajas diarias.
Al abordar la situación desde el ángulo jurídico, el abogado querellante José Vera hizo hincapié en que la tormenta legal desatada no se apacigua. Mencionó casos destacados en el expediente como el de la familia Montiel, además de subrayar cómo la confianza que tantas personas depositaron en Nicolás Payarola fue self-generated por su imagen de élite: viviendas lujosas con elevador, ropa de diseñador y autos de primer nivel hicieron creer a muchos que su vida estaba por demás alejada de intentos por defraudarles. Ahora, alejado de todo opulento entorno, su historia se va escribiendo con un tono cada vez más sombrío, a medida que todos sus fantasmas salen a la luz.