Un gran gesto solidario: un carnicero enseña el oficio para que los jóvenes puedan conseguir trabajo
En la carnicería El Tata, ubicada en la calle Güemes al 686 de General Roca, una propuesta distinta comenzó a llamar la atención de los vecinos. Su protagonista es Daniel Flores, un carnicero de 50 años que trabaja en el rubro desde los 20 y que decidió abrir su conocimiento a la comunidad para enseñar el desposte tradicional “como se hacía antes”.
La idea surgió casi espontáneamente. Daniel publicó en sus redes que quería enseñar el desposte de una mayarrés, mostrando “de dónde sale cada corte”, y la respuesta lo desbordó. Muchos vecinos, entusiasmados con la propuesta, se pusieron en contacto con él. Más allá de la repercusión, lo que a él realmente lo mueve es recuperar la esencia del oficio:
“Hay muchos chicos jóvenes que trabajan y no está mal, pero saben que la bola del lomo la sacan de la caja. Yo no quiero eso. Quiero que sepan de dónde sacarla. Es como tener la vaca en caja”, explica.
Daniel aprendió de joven, cuando dejó la escuela y empezó a trabajar con un primo carnicero. Hoy sigue agradeciendo sus raíces. Se desempeñó hace muchos años en una carnicería de JJ.Gomez. Desde hace unos meses trabaja como empleado en El Tata, donde también cuenta con el apoyo de los dueños para llevar adelante esta iniciativa: “Me dijeron que total apoyo, no hay problema”, asegura.
Clases abiertas y para todas las edades
Su propuesta es abierta a quien tenga interés. “Chicos, chicas, adolescentes... el que quiera. No hay edad para aprender”, afirma. La idea inicial es armar grupos pequeños para enseñar corte por corte y explicar cada parte del animal, desde la falda y la paleta hasta la nalga, la colita de cuadril o la cuadrada.
Por ahora, el espacio físico sería la propia carnicería. Si la convocatoria crece, evalúa buscar un lugar más amplio: “Si son 10 personas, me voy a tener que organizar o buscar un lugar que tenga una ganchera y un espacio físico”.
Una iniciativa que suma y que ya genera reconocimiento
A la par de los comentarios positivos, también recibió alguna crítica aislada que él respondió con humor y claridad: “Uno me dijo: ‘Ah, sos vivo porque querés que te vayan a hacer el trabajo’. No, yo lo que quiero es mostrar el trabajo a los vecinos. Y si alguno se quiere prender y agarrar el cuchillo, no hay problema. Pero no se trata de eso”.
Lo cierto es que la mayoría de los mensajes fueron de apoyo, destacando el valor de transmitir un oficio que pocas veces se enseña de manera abierta y gratuita.
Cómo sumarse
Daniel dejó su número para quienes quieran anotarse o consultar sobre los primeros encuentros: 2984-35-0096. "Ahí coordinamos todo y voy viendo cómo organizarlo", explica mientras atiende a los clientes que entran al local. La iniciativa recién empieza, pero ya se convirtió en un gesto solidario que combina tradición, aprendizaje y una gran vocación de compartir lo que se sabe.