Qué pasó con la colonia de gatos del hospital: pidieron una evaluación sanitaria
Una publicación difundida en redes sociales generó preocupación en las últimas horas al denunciar la existencia de una “colonia de gatos ferales” en el predio del Hospital Francisco López Lima de Roca y señalar que desde la dirección se habría dado la orden de que “los gatos desaparezcan”. El mensaje también reclamaba “transparencia y un plan humanitario” para abordar el tema.
Desde el hospital aclararon a ANR que no se impartió ninguna orden en ese sentido, y que la dirección solicitó a la Unidad Regional de Epidemiología y Salud Ambiental (URESA) una evaluación sanitaria sobre la situación. La medida quedó registrada en un acta formal y tiene como objetivo determinar el estado de la colonia y definir los pasos a seguir.
Además, indicaron que en la nota enviada a la URESA se pidió contactar a las agrupaciones proteccionistas locales para trabajar de manera conjunta, tal como se viene haciendo desde años anteriores. Fuentes del área sanitaria confirmaron que Salud Ambiental ya se encuentra elaborando un informe técnico, cuyos resultados se darán a conocer una vez finalizado el relevamiento.
Que són los gatos ferales y cómo se gestionan las colonias felinas en Roca
Los gatos ferales son aquellos felinos domésticos (Felis catus) que nacieron o crecieron en la calle, sin contacto humano ni socialización, lo que los vuelve ariscos y difíciles de domesticar. También pueden ser animales que, tras haber tenido dueño, se volvieron salvajes por abandono o trauma.
Al vivir sin cuidados ni vacunación, estos gatos pueden transformarse en vectores de enfermedades y, además, afectar el equilibrio ecológico por su comportamiento depredador.
Desde 2017, en Roca, las colonias de gatos ferales se gestionan bajo un método humanitario conocido como TNR (Trampa, Castración y Retorno), a través de un trabajo coordinado entre el área de Medio Ambiente del Municipio y el voluntariado proteccionista.
Este sistema busca controlar la población felina sin recurrir a métodos invasivos. Primero, los animales son habituados a recibir alimento en un punto fijo; luego son capturados de forma segura, trasladados a un centro de castración, esterilizados, vacunados y devueltos a su hábitat original. Para identificar a los gatos ya intervenidos, se les realiza un pequeño corte en una de sus orejas.