Halloween reaviva en Roca un debate entre consumo, creencias y cultura local
Halloween dejó de ser una rareza y se instaló, al menos en algunos sectores de la ciudad. Calabazas, luces naranjas y telarañas de cotillón aparecen en góndolas, librerías, gimnasios, cafeterías e incluso en algunas plazas donde se organizan juegos y meriendas temáticas. Lo que hace unos años parecía una ocurrencia aislada hoy se repite con más frecuencia y visibilidad.
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Muchos comercios aprovechan la fecha para atraer público; otros lo viven como una oportunidad de encuentro familiar. Pocos reparan en el sentido original de la celebración, vinculado a creencias paganas o esotéricas, motivo por el cual algunos sectores religiosos la rechazan. Desde espacios católicos, incluso, proponen una alternativa: “Holywins”, que significa “la santidad vence” y busca recuperar el espíritu de la víspera de Todos los Santos.
Foto: Tania Domenicucci
En paralelo, hay quienes comparan el entusiasmo por esta fecha con el que casi no se ve en noviembre, cuando se celebra el Día de la Tradición Argentina, y se preguntan por qué cuesta más sostener las costumbres propias que adoptar las ajenas.
¿Qué pasaría si, en lugar de ir casa por casa diciendo “trick or treat” (truco o trato), salieran a tocar timbres pidiendo un mate y pastelitos de dulce? La pregunta circula con tono de broma, pero resume bien el debate: cuánto de lo que imitamos es juego, y cuánto deja en segundo plano lo que ya teníamos.
Foto: Tania Domenicucci