2025-10-19

Día de la madre

“Asumís que alguna clava se va a caer, pero no dejas de intentarlo:” el desafío de maternar entre la docencia y la música

Profesora universitaria, guitarrista de tres bandas y madre de dos hijos, Lieza Solaro encontró en la música, la docencia y la maternidad un rol fundamental: el de construir y transformar.

Hay historias que son distintas. No por la espectacularidad, sino por la autenticidad, por la fuerza silenciosa donde el amor se convierte en motor y la pasión en forma de vida. La de Lieza Solaro, profesora universitaria, madre de dos hijos y guitarrista en tres bandas de rock y blues, es una de ellas. Desde General Roca, Lieza construyó su camino donde la educación, la música y la maternidad conviven se enriquecen y se potencian.

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Según explicó en una entrevista con ANR, ser madre la hizo más humana, más consciente del otro y más profunda en su rol docente: “Con cada estudiante pienso que atrás de esa persona hay una familia que sueña con ella. Ya no veo alumnos: veo historias de vida”, sostiene. A sus 45 años, habla de sus hijos como “los soles de mamá”, y de la música como una pasión que le atraviesa la vida entera.

Lieza comparte gran parte de su tiempo en las aulas de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, donde aprende y enseña junto a estudiantes y docentes. Foto gentileza.

Maternar entre aulas, guitarras y juguetes

Lieza se desempeña como docente en la Universidad del Comahue en carreras vinculadas a la comunicación digital. Su tarea es formar nuevas voces para el mundo, pero también escuchar. Su empatia y solidaridad la llevan a reconocer los pequeños logros de sus estudiantes dentro de la formación. “Ayer fui jurado en una defensa de Tesis, estaban su madre y su padre, y su padre. Él nos contó que ella es la primera profesional de la familia. Creo que la educación a la que pudo acceder esa estudiante significa un montón para toda esa familia. Me emocionó mucho y me llena de orgullo pertenecer a esta institución que le va a otorgar su título, y de haber podido participar brevemente de su formación completa.”, comenta con ogullo.

Entre la música y la maternidad: un constante equilibrio

Y, cuando termina de corregir trabajos o preparar clases, no apaga su mundo: lo transforma. Agarra la guitarra y se vuelve Angus Young en Juana’s Trucks, una versión femenina de AC/DC; o se sumerge en la profundidad emocional del blues con Susi Blú, donde sus discos son “sus bebés musicales”. Recientemente se sumó a Lunamítica, otro desafío artístico que la mantiene en constante reinvención.

Entre acordes y luces, Lieza muestra la otra faceta que la apasiona: la música en vivo. Foto gentileza.

Todo eso ocurre mientras su hogar late. Con un hijo de 16 años que ya es músico y un pequeño de 5 que aún busca a mamá para dormirse, su vida es un ensayo permanente de equilibrio y entrega. “Es hacer malabares: asumís que alguna clava se va a caer, pero no dejás de intentarlo. Y cuando mirás atrás… te das cuenta de que lo lograste”, cuenta.

Lieza no romantiza su rol: lo dignifica. Dice que la maternidad no es una tarea privada, sino colectiva. Reconoce a su compañero, a las abuelas, a los docentes, a los vecinos: “Cada uno cumple un rol para que esta familia funcione. Nadie cría en soledad, y quienes lo hacen, merecen más redes, más contención, más amor.” Concienciente de su situación, reconoce que maternar en soledad es mucho más complicado, por ello: “Toda la contención que la red de personas alrededor de ellas les podamos brindar solidariamente es absolutamente necesaria y decisiva; para quien cría y para sus hijos o hijas, porque entiendo por experiencia propia que cuanto más contenida esté esa persona, mejor la pasan los chicos.”

Como una forma de ganarle al tiempo, comenta que ser madre, muchas veces implica pasar madrugadas de estudio, mañanas de música con sueño, tardes de juego en la plaza y horas de cocinar el fin de semana para freezar y ganar horas.  Siempre buscando estrategias para que cada día tenga lugar para todo.

  • Lieza cuenta que sus dos embarazos fueron experiencias completamente distintas: mientras el primero transcurrió sin complicaciones, el segundo puso a prueba su fortaleza y requirió un acompañamiento médico para cuidar la vida de su hijo. (Fotos gentileza)

La música como identidad, la maternidad como revelación

Desde que es mamá, su manera de pararse en el aula cambió: se volvió más empática, más sensible, más humana. Con la llegada de sus hijos su música también se volvió más profunda: “Poder compartir la música con ellos es una de las alegrías más grandes de mi vida”, afirma. Y si tiene que elegir lo que más valora de sí como madre, no menciona el sacrificio ni la fortaleza. Habla de aprendizaje: Mis hijos me enseñaron a abandonar certezas para descubrir nuevas formas de amar y vivir. Me sacaron del lugar cómodo y me regalaron una vida que nunca deja de sorprenderme. Con ellos conocí la aventura en su forma más pura: la que nunca aburre.

Lieza disfruta cada instante con sus hijos, desde jugar hasta tocar música juntos, transformando lo cotidiano en momentos de amor y complicidad. Fotos gentileza.

Cuando se le pregunta qué es lo que más valora de sí misma como madre, Lieza no duda en responder desde el aprendizaje: “Trato de estar atenta a aprender de mis hijos lo que me enseñan día a día. Me hicieron vivir cosas que me alejaron de ideas en las que creía férreamente y me abrieron un completo nuevo mundo que estoy feliz de estar atravesándolo y de haber dejado de ignorarlo.” Para ella, la maternidad no es un estado, sino un camino en constante transformación, una experiencia que define, con su propia voz, como una aventura, con todos los condimentos: tensión, relax, miedo, alegría, diversión, tristeza, consuelo, ira, resistencia, cansancio, felicidad, amor, odio, resignación, pobreza, ‘lujos’, fiestas, rock and roll...” Y concluye con una certeza que resume su forma de maternar: “Lo que nunca me pasó, es aburrirme.”

En un día tan especial como este, su historia prueba que ser madre no significa dejar de ser una misma, sino descubrir nuevas versiones de lo que siempre se fue. Profesora, guitarrista, creadora, soñadora. Una mujer que vive en ritmo constante y que encontró, en sus tres pasiones, un mismo latido: el de construir, el de transformar, el de amar.

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