REVELACIÓN
El pasado oculto de Ángel de Brito: el trabajo que lo marcó antes de la fama
Ángel de Brito, un nombre muy conocido en el mundo del periodismo de espectáculos argentino, tiene un pasado que poca gente conoce y que se aleja bastante de su imagen actual como comunicador incisivo. Este artículo explora ese período menos visible de su vida, cuando desempeñaba un trabajo insólito que lo marcó antes de encontrar su verdadero llamado en el ámbito mediático.
La revelación de este capítulo en la vida de De Brito no fue el producto de una investigación exhaustiva o de una declaración pública magnánima, sino que surgió de manera espontánea en el contexto cotidiano de las redes sociales. Fue en un habitual segmento de preguntas y respuestas que el presentador de LAM abrió en su cuenta de Instagram, donde un seguidor curioso le preguntó sobre su primer trabajo. Lejos de evitar la pregunta, él respondió con su característica ironía: “Profesor particular. Por eso mi paciencia”.
Lo que sorprende de este dato no es solo el trabajo en sí, sino el contraste que ofrece con su imagen pública actual. Ángel recuerda esos primeros días cuando se encargaba de la docencia, no en el ámbito glamuroso de la televisión, sino enseñando inglés de manera privada. Suena paradójico que alguien conocido por su afilada habilidad para la confrontación mediática haya comenzado su carrera dominando la paciencia, una cualidad esencial para la enseñanza.
En sus declaraciones previas, Ángel ha subrayado que su camino empezó lejos de las cámaras y destellos del espectáculo. Permanentemente remarca que no fue un traductor de inglés, sino un profesor, diferenciando su trayectoria en la enseñanza de lo que muchos podrían suponer a partir de su tiempo en pantalla. Contó entre risas que, a pesar de las apariencias, estudió la carrera para enseñar, no solo dominar el idioma, detallando que el traductorado exige habilidades muy diferentes.
Hoy, establecido como una figura central en la farándula, cree que su experiencia enseñando inglés contribuyó a desarrollar habilidades indispensables, como la paciencia y la comunicación efectiva, que aplica ahora en sus entrevistas y manejos de panel. La docencia le sirvió para practicar la capacidad de explicar situaciones de manera clara y concisa, una habilidad que le viene muy bien en su rol actual.
Mirando hacia atrás, Ángel de Brito reconoce que ese trabajo modesto y poco glamuroso frente a pequeños grupos de estudiantes formó parte integral de su desarrollo. Mientras ahora encabeza uno de los programas más influyentes de la televisión argentina, esa faceta menos conocida de su vida da cuenta de un recorrido singular que no siempre estuvo en el radar del relato mediático, pero que evidencia cómo hasta las figuras prominentes de la pantalla chica pueden haber iniciado su camino en un espacio tan alejado de las luces de la fama.