Caso Solano II: a sus 91 años viajó desde Picún a Roca, unido por el dolor de un padre y el pedido de justicia
Con 91 años y más de dos décadas de lucha a cuestas, Asunción Ávalos sigue recorriendo los pasillos judiciales. Su hijo, Sergio Ávalos, desapareció en 2003 en la vecina ciudad de Neuquén tras una noche en el boliche Las Palmas. Desde entonces, Asunción no ha dejado de reclamar para que se sepa la verdad. Este lunes, el hombre viajó desde Picún Leufú (Neuquén) a la Ciudad Judicial de Roca para presenciar la primera audiencia del Caso Solano II, un nuevo juicio vinculado a la desaparición y homicidio del trabajador rural salteño Daniel Solano, ocurrida en Choele Choel, Valle Medio en 2011.
Con su postura firme al igual que su mirada, Asunción se hizo presente para acompañar otra lucha que, como la suya, lleva años buscando la verdad y la justicia. Ingresó a Sala 5 de la Ciudad Judicial de Roca, con su bastón, que lo sigue acompañando como testigo silencioso y símbolo de una resistencia que no tiene techo.
Su presencia en el inicio del juicio Caso Solano II no es casual ni la primera. Las historias de Sergio Ávalos y de Daniel Solano se encontraron en 2018, cuando Asunción Ávalos, llego a Roca para acompañar el pedido de otro padre marcado por el dolor, el de Gualberto Solano. Estuvo en varias audiencias, sentado entre el público escuchando cómo la desaparición de Daniel era un reflejo sistemático de la desaparición de su hijo, Sergio.
En abril de 2018, sin llegar a escuchar la sentencia firme, Gualberto falleció sin saber qué pasó con su hijo ni recuperar sus restos. Su muerte dejó una herida profunda, pero también un compromiso renovado. En su memoria, Asunción continúo asistiendo a cada una de las audiencias.
Este lazo profundo también se concretó con los abogados que representaban a Gualberto, Sergio Heredia y Leandro Aparicio. Quienes, tras conseguir la sentencia a prisión perpetua de siete policías por homicidio agravado por alevosía, comenzaron a trabajar en el caso de desaparición de Sergio Ávalos.
Una causa que durante más de diez años no sólo estuvo parada sino también con denuncias por desvíos y encubrimiento en la investigación. Con seis años de trabajo, los abogados lograron este año que la justicia federal procesara a 20 personas sindicadas como responsables de la desaparición forzada de Sergio Ávalos, entre ellos, el empresario y dueño del boliche Las Palmas, Pedro Nardanone; el encargado del lugar en ese momento, Raúl Sesnich; y miembros de las fuerzas de seguridad, entre ellos personal del Ejército y policías en actividad.
Asunción, con 91 años, honra esa memoria y mantiene vivo el reclamo, convencido de que su propia búsqueda por Sergio está ligada a la de Daniel.
El caso de Daniel y Sergio, dos jóvenes víctimas de la violencia institucional
Sergio Ávalos tenía 18 años y estudiaba Contador Público en la Universidad Nacional del Comahue. El 14 de junio de 2003 salió a bailar con amigos a Las Palmas, un boliche de Neuquén custodiado por personal privado, policías y efectivos del Ejército. Nunca volvió a su casa, no se volvió a saber de él y al igual que Daniel, hasta la actualidad se desconoce donde fueron dejados sus restos.
Varios testimonios incluidos en la causa señalan que Sergio había sido golpeado en los baños del local. Ese mismo momento, las cámaras de seguridad, unas 40 en total, dejaron de funcionar. En 2014 la causa pasó al fuero federal, y en 2020 la Corte Suprema reconoció su carácter de desaparición forzada, un delito de lesa humanidad.
Daniel Solano, en tanto, tenía 24 años y era oriundo de Tartagal, Salta. Llegó al Valle Medio en 2011 como trabajador rural temporario. El 5 de noviembre de ese año, tras ser retirado por la fuerza del boliche Macuba en Choele Choel, desapareció. Su cuerpo nunca fue encontrado.
En 2018, tras un largo juicio oral, siete policías rionegrinos fueron condenados a prisión perpetua por homicidio agravado por alevosía. La sentencia quedó firme en 2023, cuando la Corte Suprema rechazó el recurso extraordinario presentado por las defensas.
Este lunes comenzó el Caso Solano II, en el que se juzga a tres policías por presunto encubrimiento agravado e incumplimiento de los deberes de funcionario público. Durante los próximos días, 23, 24, 26 y 29 de septiembre, las audiencias continuarán con pruebas y testigos.