ESPECTÁCULOS
Se conocieron detalles del divorcio de Nico Vázquez y Gimena Accardi y el clima que se vivió en la separación
En el mundo del espectáculo, suelen leerse noticias de separaciones difíciles y muchas veces traumáticas. Sin embargo, en medio de esa tendencia, Nico Vázquez y Gimena Accardi han marcado una excepción que inspira por su serenidad y por la manera madura en que decidieron poner fin a su relación. El pasado jueves, tras dos décadas de relación repleta de desafíos, la pareja firmó su divorcio. La diferencia, que sorprendió incluso a su círculo cercano, estuvo en el clima que rodeó ese proceso: un clima de mutuo respeto y cordialidad que se mantiene bastante alejado de los gases tempestivos y oscuros que suelen denominar a estas experiencias.
Desde el exterior, el anuncio de la separación tomó por sorpresa a muchos, especialmente dado los “incidentes tectónicos” 'como el colapso de un edificio en Miami del cual salieron bilateralmente a salvo'” o las pesares conmovedores, como la muerte del hermano de Nico. En esas ocasiones, la pareja se mostró unida y fuerte como una fortaleza inquebrantable. No obstante, el alejamiento comenzó el año pasado, cuando Accardi, con valentía, reconoció una infidelidad, señalando que fue un error que no podía borrar ni compensar por completo, pero cuyo arrepentimiento sincero se palpaba claramente. Eso articuló un cambio irreparable en el tejido de la relación.
En la tramitación de su divorcio, ambos mostraron un carácter tranquilo, elegante, presentándose juntos y serenos para resolver su situación legal. El abogado que asistió en el procedimiento describió la atmósfera como 'sin precedentes almas', aludiendo a la extraordinaria calma que envolvía la instancia, algo digno de admiración en el protocolo de tales escenarios. La manejada entrega de ambos laterales algo arraigados, algo sensible, resplandece como elemento de lección pública.
Las implicaciones económicas del divorcio solían ser un punto álgido sobre las que muchas veces nacen disputas. Pero en el caso de Vázquez y Accardi, Yanina Latorre adelantó que no surgirían controversias alrededor de los bienes. La resolución fue fina, un empate en condiciones elegidas con el peso justo a una inteligencia emocional que decidió no pelear por lo perdido. Mientras Accardi permanece en su enclave, una casa en Zona Norte estratégica para su cotidianeidad, Vázquez, paralelo, ha adquirido un departamento en la capital porteña, próximo al centro y las luz de los escenarios donde seguirá volviendo con su esencia artística.
Hace pequeño espacio para tener esperanzas, en un universo de desconciertos vividos aceptablemente, Vázquez y Accardi enseñan cómo vínculos males pueden convertirse en bellas remembranzas de lo que fue, proyectando sus viables sombras positivas en la memoria del público que los ha seguido fielmente. Desde ahora en más, transitan caminos diferentes pero con el mismo amor al arte y el profesarnos un respeto impredecible hasta las últimas corrientes recordadas. Cara a cara, se despidieron, cierre progresivo de una historia compartida.