ESCAPADA
Calu Rivero salió de vacaciones y mostró las mejores fotos en el campo
La famosa actriz argentina Calu Rivero, conocida por su carisma y talento en la pantalla, recientemente optó por una aventura diferente, alejándose del bullicio de la vida urbana. Junto a su pareja, Aíto de la Rúa, y sus dos hijos, Tao y Bee, la actriz escogió el campo argentino como su destino para unas particulares vacaciones de invierno. Durante este periodo, Calu compartió una serie de imágenes que ilustran la tranquilidad y el esplendor del paisaje natural. La elección de este retiro demuestra su deseo de conectarse con lo esencial, en medio de pastizales vastos y un cielo abierto.
Las redes sociales sirvieron como el medio para difundir las capturas de momentos íntimos y serenos que el entorno rural ofreció a la familia. No se trataba solo de bellos escenarios, sino de vivencias que involucraban tanto actividades al aire libre como el disfrute simple de situaciones cotidianas. Las fotografías, que mostraban cabalgatas por caminos de tierra y juegos en familia en los que la naturaleza era la protagonista, transmiten una sensación de paz y alegría.
Calu Rivero, frecuentemente fotografiada sin maquillaje y con ropa abrigada para el impredecible clima invernal, parecía disfrutar cada instante de esta desconexión necesaria. En uno de los frescos momentos matinales, se la pudo ver con su hija Bee en brazos, ambas envueltas en mantas, respirando el aire puro y compartiendo un cálido momento materno. A la par, Tao no solo mostró entusiasmo sino también una infinita curiosidad por explorar cada rincón de este nuevo espacio, bajo la atenta mirada de su padre Aíto de la Rúa, quien no dudó en unirse a sus juegos y en explorar el paisaje junto a él.
Esta experiencia también incluyó la degustación de delicias locales, como guisos cocinados al calor reconfortante de un fuego, y la calma de conversaciones pausadas mientras el sol se ocultaba detrás de las colinas. La prioridad durante este descanso no era solo encontrar la serenidad, sino también reconectar con lo esencial, aquello que se pierde en el día a día apurado de la ciudad.