GASTRONOMÍA
Claudia Villafañe compartió su receta infalible de alfajores de maicena y explicó cómo hacerlos en casa
Cuando uno piensa en algo que evoca tradición, sabor y recuerdos de infancia, probablemente los alfajores de maicena sean uno de esos manjares que vienen a la mente. En un intento por traer un poco de dulzura al invierno y animar a todos a experimentar en la cocina, Claudia Villafañe, conocida por su amor por la cocina casera, compartió su famosa receta de alfajores de maicena en sus redes sociales.
La experiencia culinaria con Villafañe comienza con un mise en place ejemplar. Según explica, tener todos los ingredientes a nuestro alcance antes de comenzar el proyecto de cocina es esencial para asegurar un proceso sin contratiempos. Los ingredientes estrella en su receta incluyen: maicena, harina común, azúcar, yemas, manteca, ralladura de limón, esencia de vainilla, leche, polvo de hornear y, por supuesto, el dulce de leche repostero, que será el toque irresistible.
El encanto radica en el método. Claudia sostiene que el secreto de esta receta está en el detalle de no amasar en exceso. Mezclando manteca pomada con azúcar y agregando las yemas, más la esencia de vainilla y la ralladura, se comienza a crear una masa aromática. La maicena y la harina se suman gradualmente, intercalando con leche para mantener la suavidad indispensable, mientras asegura que uno de los secretos es lograr que la masa no quede dura.
Una vez que la masa alcanza la consistencia ideal -ni pegajosa ni dura-, Villafañe recomienda un descanso en la heladera por aproximadamente 15 minutos. Este paso no solo favorece la manipulabilidad de la masa, sino que también garantiza que al estirarla, las tapitas de alfajor se formarán sin perder la textura esponjosa que las caracteriza.
El horno espera, solo unos minutos, a que las tapitas se cocinen. Sin dejarlas dorarse, se aseguran así los alfajores ligeros y suaves al paladar. El olor que empieza a inundar la casa en este punto es meramente una prueba del festín que está por venir. Finalmente, el célebre dulce de leche encuentra su lugar entre las dos tapas delicadamente horneadas, y los bordes reciben una capa de coco rallado, dándoles a los alfajores un acabado digno de una foto.
Claudia Villafañe, en este acto culinario, no solo compartió una receta: regaló una experiencia. Con cada bocado, se siente la calidez del hogar y la conexión que se fomenta al compartir esos momentos con seres queridos. Y tal como ella dice, lo dulce siempre sabe mejor cuando surge de nuestras propias manos, hecho en el calor de nuestra cocina.