Crece la cantidad de argentinos que no pueden pagar la tarjeta de crédito
El panorama económico de Argentina presenta, a mitad de año, un nuevo desafío para las familias y las empresas: la creciente dificultad para mantener al día sus compromisos financieros, especialmente aquellos relacionados con el uso de tarjetas de crédito. Un análisis profundo de los datos recién publicados por el Banco Central revela un panorama complejo para junio, en el que se pone de manifiesto la capacidad de pago disminuida de muchas familias argentinas.
Durante el mes de mayo, se observó un aumento significativo en la morosidad de los saldos de crédito del sector privado. Este incremento revela problemas no solo en hogares sino también entre las empresas, ampliando su alcance a préstamos personales, créditos empresariales y, notablemente, tarjetas de crédito, que han visto aumentar sus indicadores de irregularidad.
El Banco Central informó que el índice de morosidad del crédito al sector privado se elevó a 2.6% en mayo, en comparación con el 2.2% observado en abril pasado. Parafraseando estas cifras frías, significa que podemos estar al borde de una economía cada vez más endeudada, donde familias previamente solventes ahora alcanzan nuevas tallas de pasividad financiera.
Entre los hogares, la singularidad de este panorama adverso se acentúa con un incremento del coeficiente de mora del crédito destinado al consumo, que incluye préstamos personales y uso de tarjetas de crédito, siendo un reflejo del 4.5% alcanzado durante mayo. Eso supone un incremento preocupante ante una economía que busca recuperarse.
La situación para las empresas, aunque más estable en apariencia, no es menos preocupante. A pesar de un índice de irregularidad relativamente bajo ubicado en 1%, se registraron leves aumentos en casi todos los sectores económicos, exceptuando a la industria que mantuvo una estabilidad precaria. A esto se añade la carga que supone la incidencia de cargos mensuales por incobrabilidad, que han atrincherado a los aspectos financieros de diversas compañías.
En un ámbito en el que la confianza y la previsibilidad son claves, el sector financiero en conjunto muestra un nivel de previsionamiento elevado, aunque con algunas caídas mensuales ligeras. La relación de provisiones contables superó al crédito en situación irregular en un 129% para finales de mayo, marcando una ligera reducción mensual aunque aún significantemente alta.
Además, el indicador de cheques rechazados por falta de fondos ha registrado variaciones ascendentes, situándose en 1.39% en términos de cantidades y 1.24% en montos reales, lo que representa una imposibilidad creciente para cumplir con dichas emisiones. El contexto actual parece indicar que estas tendencias podrían continuar al alza, presentando así un desafío aún mayor para la estabilización económica de los actores involucrados.