FUERTE INTERNA EN EL GOBIERNO
Guillermo Francos admitió que hay una "crisis política" por el conflicto entre Milei y Villarruel
Una situación tensa se vive en el corazón del Gobierno de la Nación al hacerse públicas las desavenencias entre el presidente Javier Milei y su vicepresidenta Victoria Villarruel. Este desencuentro, que ha quedado expuesto a través de fuerte retórica en redes sociales y declaraciones cruzadas, ha sido identificado por el jefe de Gabinete Guillermo Francos como una "crisis política". Tal afirmación deja en claro que la contienda no es de carácter institucional, pero de gran relevancia en el ámbito político.
El detonante de este conflicto parece haber sido una sesión del Congreso referida a jubilaciones y discapacidad, donde Villarruel fue criticada por su labor, lo que derivó en que el mandatario la tildase de "traidora". Esta calificación provocó una ácida respuesta de la vicepresidenta, quien no dudó en cuestionar la gestión de Milei, especialmente en cuanto a la falta de atención hacia los sectores más vulnerables.
"La relación con el presidente ha llegado a un punto insostenible", mencionan fuentes cercanas a Villarruel, quien defiende su postura alegando fidelidad a los principios que prometieron respaldar durante su campaña.
El cruce público resalta las divergencias más amplias y profundas que subyacen en la administración de La Libertad Avanza, cuyo mandato se ha caracterizado desde sus inicios por grandes apuestas de reformas estructurales y un modelo fiscal disciplinado que ha generado tanto elogios como críticas feroces. La amenaza de veto y judicialización de proyectos significativos exhibe un enfoque firme por parte de Milei sobre el manejo fiscal y la búsqueda de perpetuar un superávit económico.
Mientras tanto, Francos comparte su percepción de lo que debería ser el papel de la vicepresidencia: un rol de apoyo y soporte, basado en precedentes históricos como el protagonizado por Julio Cobos, sugiriendo que Villarruel podría estar replicando un desacuerdo tan fundamental como el famoso voto "no positivo" de años atrás. No obstante, el clima político se muestra cada vez más volátil con fricciones inherentes que dificultan una resolución inmediata.