El abandono de la estación de J.J. Gómez: una reliquia del tren que resiste entre el olvido y la nostalgia
La vieja Estación de Ferrocarriles de Coronel Juan José Gómez, que alguna vez fue una pieza clave para el desarrollo del Alto Valle, atraviesa hoy una realidad muy diferente: abandono, deterioro y olvido. Hubo muchos intentos para lograr que el sitio fuera recuperado y preservado, pero las respuestas nunca llegaron.
Vecinos y vecinas del histórico barrio roquense vienen denunciando desde hace años el estado en el que se encuentra el edificio ferroviario. Con un profundo valor simbólico y emocional para muchas familias de la zona, el predio fue escenario de momentos inolvidables: la llegada de inmigrantes, el paso del tren de pasajeros, el movimiento diario de una ciudad que crecía al ritmo del ferrocarril.
La estación fue construida en octubre de 1916, en el kilómetro 1156 del Ferrocarril Sud, y hacia 1920 ya funcionaba como playa de carga y descarga de frutas y hortalizas. El edificio como tal se inauguró en 1930. Contaba con oficina de correos, sala de encomiendas, una báscula, cuatro vías y un embarcadero de animales. En 1948, tras la nacionalización del sistema ferroviario, pasó a integrar el ramal del Ferrocarril General Roca.
Durante décadas, fue punto neurálgico del tránsito productivo del Alto Valle. En ese mismo predio, operó el galpón de la empresa Argentine Fruit Distributors (AFD), de capitales ingleses, que acondicionaba, embalaba y comercializaba la fruta de la región. Desde allí, el producto se transportaba a los puertos de Buenos Aires y Bahía Blanca en tren. La compañía llegó a concentrar más del 70% de la producción frutícola regional.
Pero el paso del tiempo, la pérdida del servicio de pasajeros en 1993 y el desmantelamiento del sistema ferroviario dejaron huella. Primero fue la supresión del tren a Zapala; luego, la estación quedó bajo la órbita de Ferrosur Roca, que la utilizó solo para transporte de piedras. Después, el silencio. El galpón de AFD, también abandonado, fue víctima del vandalismo.
En 2016, en el marco de los festejos por los 100 años de J.J. Gómez, la estación fue incluida en un circuito histórico impulsado por la Comisión de Estudios Históricos de General Roca. El gesto simbólico buscó poner en valor algunos de los lugares más significativos del barrio. Sin embargo, el reconocimiento no alcanzó para preservar el lugar.
Actualmente, el edificio se encuentra vandalizado, deteriorado y ocupado, según relatan quienes viven en cercanías. El sitio "El Desvío", dedicado a retratar el estado de las estaciones ferroviarias del país, publicó este año imágenes que dan cuenta del grave deterioro.
Los vecinos no solo lamentan el abandono, sino también lo que sucede puertas adentro: “Está ocupado, hay movimientos y avergüenza el estado en que está la estación”, expresaron.
Y agregaron: “Hace poco tiempo el predio estaba cubierto con media sombra negra y no se veía nada. Incluso tenían gente de seguridad que no dejaba entrar a nadie, salvo la gente de la yesera. Cuando se fueron, quedó expuesto el horrible estado en que quedó la estación”.
En redes sociales, especialmente en grupos que apelan a la memoria colectiva, también se comparten recuerdos que reviven la importancia que tuvo este espacio: “A veces salíamos de la escuela 66 de J.J. Gómez y escuchábamos la bocina del tren. Íbamos corriendo a tomarlo, sino teníamos que caminar hasta la Ruta Chica para hacer dedo hasta Roca”. Mientras que en otros comentarios se puede leer el valor por la llegada de quienes elegían a la ciudad como el escenario por excelencia para desarrollar un vida en familia: “Hermosa estación de J.J. Gómez, recibió a muchos inmigrantes”.
La estación de tren no fue solo una infraestructura clave para el transporte, sino también un símbolo del vínculo social y productivo de toda una región. Hoy, ese símbolo está deteriorado, sin resguardo y, como tantas otras huellas del pasado ferroviario, a la espera de una mirada que valore su historia y su presente.