ESPECTÁCULOS
Marcelo Polino respondió cómo es el vínculo con su ex pareja, Carmela
Marcelo Polino es conocido por ser uno de los periodistas de espectáculos más reservados de Argentina. Sin embargo, en una entrevista reciente con Héctor Maugeri en el programa +Caras, el periodista decidió abrirse y contar una parte significativa de su historia amorosa. Uno de esos capítulos está marcado por su relación con Carmela Fischer, hija del icónico Pipo Pescador.
Polino relató cómo llegó a Buenos Aires y enfrentó las dificultades de no tener un lugar estable donde vivir. Tras ser invitado a retirarse de la casa de sus padrinos al año de su llegada, experimentó situaciones de desamparo, a tal punto que recuerda haber dormido en plazas. Fue en medio de este caos que se encontró con una oportunidad inesperada: el mundo de la magia.
Compró algunos trucos de magia en un local de la Avenida Corrientes y empezó a desempeñarse como animador en fiestas infantiles. Su talento, inusual pero carismático, lo llevó a cruzarse ocasionalmente con Pipo Pescador, quien buscaba un mago para sus espectáculos. Este encuentro fortuito no solo le dio a Marcelo Polino la entrada a un nuevo ámbito laboral, sino también la oportunidad de conocer a Carmela Fischer, quien estaba de regreso de España.
El flechazo entre Polino y Fischer fue instantáneo. Tanto fue así, que el periodista decidió seguir a Carmela a España. Durante dos años trabajó allí como mago mientras experimentaba la vida en un país nuevo junto a ella. Aunque no quiso revelar las razones de la ruptura, recalcó que su tiempo juntos fue rico en experiencias y con afecto mutuo.
En cuanto al presente, Marcelo Polino admite que apenas sabe detalles de la vida actual de Carmela, aunque guarda con cariño los recuerdos de su romance. Entre anécdotas de magia y vivencias en tierras europeas, su unión con la hija de Pipo Pescador quedará grabada en su memoria, pese a que reconoció que su contacto actual es nulo y que lo último que supo sobre Carmela fue que se encontraba en París. El recuento demuestra que a veces, aunque la vida lleve por caminos separados, los recuerdos del cariño compartido permanecen intactos.