2023-07-14

IMPUTADO POR EL DOBLE CRIMEN

Perfil de un psicópata: el violento accionar de Martín Guiñez

Nació y se crio en el seno de una familia que vivía del narcotráfico. La violencia fue una práctica cotidiana desde su infancia y a medida que iba creciendo, subía un peldaño. A los 29 años, Martín Guiñez tenía cada vez menos respeto por su padre. Los enfrentamientos iban subiendo de tono. La mañana del 30 de junio, varios disparos y el furioso arrancar de un vehículo que salió a toda velocidad, perturbaron la habitual tranquilidad de Stefenelli. La situación había terminado de estallar.

“Un verdadero psicópata”, lo describió una fuente policial. Ese día, sacó la 9 mm y en un solo movimiento efectuó varios disparos contra Raúl “Chule” Guiñez, su propio padre, que no tuvo ninguna oportunidad. Con la misma velocidad corrió hacia el baño, donde había buscado refugio Agostina Ivana Ríos. Rompió el picaporte y le dió cuatro tiros, uno efectuado a menos de un metro de distancia.

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Afuera lo esperaba Carina Zucarelli, “La Porteña”, con quien encaró una rápida fuga de la vivienda ubicada en Carlos Gardel al 600. Luego tomaron la ruta 22, cambiaron de vehículo y se dirigieron hacia el Gran Buenos Aires, donde la mujer tiene varios contactos. Allí fueron reconocidos y detenidos en Lomas de Zamora.

Guiñez tiene un antecedente grave: ya fue condenado por secuestrar, torturar y robar a una pareja en el sitio conocido como “El pedrero”, en la isla 32, sobre el río Negro. Por ese hecho, cometido en 2017 – tenía 23 años -, fue condenado a 6 años y 7 meses de prisión.

Tras salir de prisión, y con su padre cumpliendo una condena de prisión domiciliara, Martín Guiñez empezó a pensar seriamente en reemplazarlo al frente de la organización. Además, estaba el caso de la chica, Agostina, quien pasaba mucho tiempo en la vivienda en una relación extraña con el mayor de los Guiñez.

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“Una personalidad psicopática no tiene remordimientos, no vacila, actúa con toda la tranquilidad del mundo y carece de empatía. Le importa una nada lo que pueda sufrir la otra persona”, explicó una fuente judicial. Y también puede desplegar una serie de encantos personales que deslumbran a quienes los rodean.

Por eso, y más allá de las permanente amenazas de matar a Agostina, el padre nunca llegó a sospechar lo que planeaba el hijo. Cuando alcanzó a ver el cañón del arma, ya era tarde.

Ahora, Martín Guiñez tendrá que enfrentar un juicio por jurados y una posible condena a cadena perpetua.

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