2023-01-02

Seis meses del femicidio de Agustina: marcharán para exigir la prisión perpetua de Parra

El lunes 2 de enero se cumplieron seis meses del femicidio de Agustina Fernández, la joven que estudiaba medicina en la ciudad de Cipolletti. El único señalado como sospechoso es Pablo Parra, a quien se le formularon cargos por homicidio agravado por femicidio y alevosía. 

Actualmente, el imputado cumple una prisión preventiva a la espera de un juicio por jurados que se realizará no más allá de junio de 2023. 

La mamá de Agustina pidió investigar a quien “guionó” la coartada de Parra

Mientras, la familia de la joven Agustina convocó a una marcha para este jueves 5 de enero para exigir que la condena del femicida sea cadena perpetua. La concentración se llevará a cabo a las 19 horas del jueves en la plaza San Martín de la ciudad de Cipolletti. 

“¡NO ME DEJEN SOLA! Esta marcha representa mucho para AGUSTINA...el pedido de PERPETUA para el asesino #JusticiaPorAgustina” fue lo que publicó su madre, Silvina Capello.

¿Por qué al femicida de Agustina le corresponde prisión perpetua?

Según la hipótesis de la investigación, Agustina decidió continuar con su vida en forma normal y comenzó una relación con un joven de su edad que trabajaba en una cervecería. 

Ese sábado 2 de julio, estuvieron juntos toda la tarde. Y Parra se desesperó. Un argumento de la acusación que la jueza de Garantías Agustina Bagniole hizo propio, fue que los tremendos golpes que recibió la estudiante en su destrozada cabeza tienen más que ver con una furia pasional que un intento de robo.

Queda claro que para la fiscalía, Parra asesinó a Agustina por despecho; por no corresponder a sus demandas amorosas y por unos celos enfermizos que lo llevaron más allá de lo razonable.

Pero también planteó la situación de la alevosía, que es cuando el autor de la agresión se asegura un marco de indefensión de su víctima. Primero, cuando se aseguró que la adolescente se quedara sola en su departamento. Después, ingresando por la parte de atrás de la propiedad, sorteando una reja, levantando una alambrada de púas y entrando por una ventana que había dejado previamente abierta. Cuando empezó el ataque, Agustina estaba de espaldas y se vio totalmente sorprendida. Intentó escapar por la puerta, pero Parra la cerró violentamente sobre su mano izquierda, fracturándole dos dedos.

Ya con Agustina tendida en el piso, Parra siguió golpeándola con furia con un objeto provocando fracturas en el hueso frontal, en el malar y en la región orbital.

Siempre según esta hipótesis, luego de cometer el hecho, Parra regresó a buscar su vehículo, que había dejado estacionado cerca del complejo de viviendas; hizo una serie de acciones como para dejar registrado su paso por cada lugar; y finalmente regresó al departamento donde “encontró” el cuerpo agonizante.

Ya tenía una coartada que consideró perfecta: un intento de robo perpetrado por alguien que había entrado por la parte trasera del departamento. Todo estaba bien, salvo por un detalle: un pequeño retazo de un género azul, que había quedado enganchado en la cerca de púas. Allí se encontró ADN de Parra. No es la prueba más importante, pero sí la que empezó a poner en dudas el relato del hombre.

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