2022-10-26

Ayudar en medio de la guerra: la experiencia en Ucrania de Natalia, una docente de la región

Natalia ya está en Chichinales y contó a ANRoca como fue su experiencia de voluntariado en Ucrania. Conocé la historia y mirá las fotos.

Natalia Peña partió el 21 de septiembre hacia Ucrania para ayudar al país que sufre el ataque por parte de Rusia. Tiene 38 años, es docente y su vocación por ayudar la llevó a estar un mes en el país europeo.  

El voluntariado “Una primavera para Ucrania” lo hizo junto a otros misioneros del país y ayudaron en varias tareas como albañilería, enfermería y el reparo de alimentos y ropa.  

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Las primeras semanas Natalia estuvo en Lviv, una ciudad a 70 kilómetros de Polonia. Allí se hospedó en una casa de la Fundación Remar y servía a los refugiados por los bombardeos. Luego se trasladó hacia Kiev, la capital ucraniana, donde realizó tareas de asistencia y reconstrucción de casas. Dormía junto a los refugiados en los bunkers que tiene el estado para los masivos bombardeos.  

Al hablar con Natalia sobre las dificultades que se le presentaron en la experiencia, contó que el idioma fue una de las grandes complicaciones. “Ellos nos contaban todo y de forma rápida. Nosotros solo manejábamos las palabras para saludar y agradecer”, cuenta la docente que agregó:  

“Compramos un chip en ucrania y nos bajamos una aplicación que nos traducía. Eso nos ayudó a mantener una charla”. 

Sin embargo, la virtud de ayudar y acompañar se opuso ante la tristeza. “Si hay algo que rescatan del latinoamericano es el apego, el abrazo, el decirle gracias, que son gestos de amistad y amor. Eso nos ayudó a acercarnos a la gente”, cuenta la seño del jardín de Chichinales. 

Ver la guerra desde otro continente y por imágenes no tiene nada de lo que vivió Natalia. La experiencia de estar en situación de guerra le generó tensión, sobre todo cuando había bombardeos controlados.  

Pese a saber que los misiles rusos no iban a caer en suelo ucraniano, subsistía el miedo. Sin embargo, en ucrania están bastante acostumbrados y eso les daba tranquilidad.  

“Hay algo que entendimos, que es que si el que vive ahí no corre el extranjero tampoco tiene porque correr”.  

Natalia retornó a sus actividades y su trabajo en el jardín de infantes. Allí los chicos hacen de periodistas y preguntan con toda curiosidad sobre su experiencia en la guerra. Seguramente sea la referente e ídolo de muchos y muchas de ellas.  

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