Un violento delincuente condenado por homicidio pidió salidas para ver a la mamá
Ramón Geldres es un nombre conocido en el ámbito policial y judicial de la provincia por sus violentos robos, su absoluto desprecio por las normas y por el homicidio a cuchilladas de un comerciante en pleno centro de Cipolletti. En la cárcel, violó y apuñaló a un compañero de celda, provocó diversos inconvenientes y casi fue linchado por otros presos. Ahora realizó una insólita presentación: pide salidas transitorias para visitar a su madre. Se justificó en “razones humanitarias”. Está condenado a prisión perpetua.
En 2013, Geldres estaba condenado a 17 años de prisión por varios robos efectuados con extrema violencia, había producido un par de fugas – una de ellas con bastante espectacularidad -, pero así y todo le habían permitido un régimen de salidas laborales. Nadie controló que el domicilio declarado para realizar las capacitaciones no existía y el sujeto salía a robar. El 6 de marzo atacó a una mujer en la calle, cerca de la florería de los hermanos Araya, en Mengelle y Primera Junta de Cipolletti. Claudio y Natanael salieron e intentaron detenerlo pero Geldres reaccionó de una manera inusitada. Con un cuchillo de grandes dimensiones apuñaló varias veces a Claudio, en el estómago y en el pecho; y otras siete veces a Natanael.
Claudio falleció por la gravedad de las heridas y su hermano menor logró sobrevivir. Geldres conocía bien a sus víctimas y entendió que para salvarse tenía que impedir que lo pudieran acusar. Por ese crimen fue condenado a perpetua.
Claro que los conocía porque en la infancia habían sido vecinos. Ernesto Araya, el padre de los comerciantes, era pastor y tenía su vivienda e iglesia al lado de la familia Geldres. En 1990, Ramón entró a robar y fue sorprendido por el hombre. Tampoco había dudado en esa oportunidad: lo atacó a puntazos. Pero Ernesto se negó a presentar cargos y lo perdonó.
Ahora pidió estas salidas por razones humanitarias pero los Araya no quieren saber nada. “Y a nosotros quién nos cuida”, pregunta la hermana de Natanael, quien no duda en confesar que le da miedo tener a este delincuente andando por las calles de la ciudad.