24/04/2016

Comprar en el supermercado, que no sea sólo un trámite

Elena Boggio te cuenta cómo pensar en calidad y vida saludable cuando se trata de alimentación. El primer paso: tomate el tiempo para elegir cuando hacés las compras.

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ucha gente se pregunta qué alimentos son buenos, cuáles engordan, cuáles tienen más de aquello o más de lo otro. Pocas personas se preguntan sobre la calidad o el origen de los alimentos que eligen cuando van de compras y ahí, donde empieza todo el proceso social y biológico de la alimentación es donde deberíamos prestar mucha atención. Tiene la misma importancia el momento en el que llevamos alimentos a nuestra casa como el momento en que los llevamos a nuestra boca.

Para todo aquel consumidor que quiera aprender a elegir, aquí van algunas cosas a tener en cuenta, pero cuidado porque hay muchas más:

Observar bien los productos congelados: si contienen hielo, aunque sea poco, dentro del envase es porque la cadena de frío en su distribución se ha cortado. Esto no nos garantiza que el alimento se conserve aún en óptimas condiciones, principalmente carnes, pollos y pescados.

Al elegir los enlatados, no llevar aquellos envases o latas que estén golpeadas, con abolladuras o pequeños hundimientos, ni tampoco aquellas latas que se vean"hinchadas". Estos cambios en la estructura del envase favorecen que el alimento se deteriore.

Si vamos a la pescadería, ver que los pescados sean frescos: el aspecto de sus escamas debe ser brillante y los ojos, para aquellos que los conservan no tienen que estar hundidos. El olor fuerte que siempre nos molesta en una pescadería, no lo tenemos que sentir en la mercadería que llevemos, porque eso significa que ese pescadito lleva varios días en el mostrador.

Prestar mucha atención a los rótulos de los alimentos, en estos hay información sobre el origen de los mismos y por ley deberían informar sobre su composición y valor nutricional, que solo unos pocos cumplen, los rótulos están para ser leídos. Las personas que tienen restricciones en su alimentación, por ejemplo que debe ser baja en sodio, necesitan saber que cantidad de este mineral contiene el producto que están llevando y es por eso fundamental informarse al leer los rótulos. Puede ser una práctica hasta cierto punto divertida, si vamos al super con nuestros hijos. Los niños que ya sepan leer pueden ocuparse ayudar buscando en los rótulos.

Otro tip a tener en cuenta son las fechas de vencimiento. Generalmente con el apuro confiamos en el supermercado y quizás no miremos las fechas de vencimiento de los alimentos envasados. En especial lácteos, panificados, fiambres y postres frescos es importante hacerlo. Si la compra que llevamos es grande y son muchos los productos, se pueden encontrar los más frescos no al alcance de la mano en la góndola, sino detrás de todo. Siempre se ponen delante los productos que vencen primero.

Mantener la cadena de frío de los alimentos frescos que llevamos. Lo ideal para lograr esto es ir acompañado a hacer las compras. En el momento de ir a la caja, uno de la familia se queda haciendo la fila y usted va a buscar los alimentos de frío. Del super ir directo a casa y al llegar, guardar en freezer o heladera lo que corresponda, el resto puede esperar.

Si es posible, higienizar las latas y envases de alimentos antes de guardarlos en nuestra alacena o despensa, puede hacerse con toallitas desinfectantes. Son muchas las manos que han pasado por esos productos y muchas veces tienen polvo sobre los envases.

Y acordate que no siempre comprar rápido significa adquirir calidad. 

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