HUMOR
Dalia Gutmann eligió a otro como el más sexy frente a Wainraich y habló de un supuesto beso
En una reciente e inesperada revelación, la talentosa humorista Dalia Gutmann compartió un recuerdo risueño y comprometedor en el radioprograma Vuelta y Media de Urbana Play. Durante una amistosa conversación con Sebastián Wainraich, su pareja y colega en el programa, la charla tomó un giro sorprendente al abordar el tema de quién podría ser considerado el hombre más sexy de Argentina.
Gutmann, conocida por su aguda y carismática forma de ser, no tardó en ofrecer una respuesta que no solo fue inesperada, sino también generó risas y un animado intercambio sobre uno de los personajes más queridos del panorama musical argentino: Diego Torres.
Con un tono que alternaba entre la nostalgia y el humor, Dalia evocó una ocasión que, según ella, pudo haber ocurrido en Miramar en 1993. La escena que describió tuvo lugar en la costanera de la localidad balnearia, donde pudo haberse encontrado con el famoso cantante. "Tengo un recuerdo, que no sé si es cierto o no, que yo estaba en Miramar, año '93, caminando por la costanera, me lo cruzo, le dije: '¿Diego Torres?' y me dio un beso en la boca", confesó mientras sus compañeros en el estudio estallaban en carcajadas.
Sin embargo, lo más intrigante de esta revelación fue la honestidad con la que presentó su duda sobre la autenticidad del recuerdo. Aguardaba en su mente como una imagen nublada por el tiempo, y ella misma dejó en claro que no podía afirmar con certeza si había sido un producto real de sus años de juventud, o una fantasía que posiblemente creó su admiración hacia el carismático artista.
La historia nació luego de que Sebastián Wainraich indagara, quizás con un poco de picardía, sobre a quién consideraba Gutmann el hombre más atractivo del país. "Diego Torres", dijo sin dudar, provocando que la charla se transformara en un divertido intercambio sobre los encantos que percibe en él. Según la comediante, el cantante emana una personalidad encantadora y magnética que la sumerge en un estado de buen humor instantáneo y que, con su aura única, hace imposible no sucumbir a su carisma desbordante. Incluso bromeó con Wainraich, jugando con la idea de una conquista ficticia con Torres.
Al ir hilando los recuerdos de aquella hipotética vacación en Miramar, Gutmann repitió sus dudas: "No me acuerdo si pasó o fue una fantasía, que yo lo vi y es lo que me hizo en la cabeza". Afirmó sinceramente no haber podido discernir después de tantos años si aquel beso fue parte de una madrugada inolvidable o simplemente el fruto de una imaginación juvenil movida por la aparición momentánea del artista delante de sus ojos.
El anecdotario, teñido de esa típica incertidumbre que los recuerdos del pasado suelen acarrear, no solo aportó un toque adicional de humor a la interacción en Urbana Play, sino que propició que tanto el público como sus propios compañeros reflexionaran sobre el curioso poder de las memorias que guardamos a lo largo de la vida, y cómo estas pueden fluir en el humor y la espontaneidad de la comedia. Queda así una declaración divertida: el cantautor sigue siendo un ícono de galantería para Gutmann, aunque su supuesto beso con él continúe por ahora como una escena dudosa entre la imaginación y la realidad.