“No lo podo más”: la jubilada multada con $420.000 se salvó de pagar, pero quedó bajo advertencia
Nelly ya no tiene que pagar los $420.000 de la multa por podar el árbol de su vereda sin autorización municipal. Pero tampoco puede volver a tocar el árbol que su familia cuidó durante casi 30 años frente a su casa del barrio San Cayetano, en General Roca, si antes no avisa a las autoridades.
Esa es la doble cara de la resolución que le notificó el Juzgado de Faltas municipal: la multa por haber podado el ejemplar de su vereda fue reemplazada por una amonestación, pero en el mismo papel le advierten que cualquier nueva intervención sin autorización previa podrá derivar en nuevas sanciones.
“Me liberan de pagar la multa, porque yo fui la primera que avisó que no iba a pagar; no es que quería que me la rebajaran: no pagaba. Y eso sí lo cumplieron”, contó la vecina jubilada en diálogo con la concejal Belén Bavastri, que siguió el caso desde que se conoció la sanción.
Hacer caja
Para la concejal Belén Bavastri, de JSRN, el caso de Nelly excede la anécdota y retrata un modo de gestión. “Esta es la realidad detrás del discurso de la intendenta”, afirmó en el comunicado, en referencia a María Emilia Soria.
“Los vecinos no deberían tener que recurrir a las redes sociales y a los medios de comunicación para defenderse de los abusos del municipio. Que una jubilada tenga que llegar a esta instancia para que revisen una multa es una total falta de respeto”, sostuvo Bavastri. Y cerró: “Esto demuestra cómo gobierna esta gestión municipal cuando tiene que dar respuestas a los roquenses”.
La marcha atrás del municipio
La revisión de la multa no fue espontánea. Según el relato de la propia Nelly, el Juzgado de Faltas resolvió la amonestación una vez que el caso tomó estado público a través de las redes sociales y de las radios locales. La vecina lo reconoce sin vueltas: agradeció “a toda la gente que me ayudó, y a la gente de las radios que hizo escuchar mi voz”. Y agregó: “Gracias a ellos pude sentirme apoyada y pelear por mis derechos, y reclamar”.
Bavastri apuntó precisamente a esa secuencia. “Una vecina tuvo que quedar expuesta públicamente para que revisaran una sanción desmedida”, sostuvo la edil en un comunicado, en el que calificó de “vergonzoso que el municipio actúe con semejante rigor contra una jubilada y recién dé marcha atrás cuando queda en evidencia”.
El dueño de la poda
La “pequeña aclaración”, como la llamó Nelly, es lo que más le pesa. “Yo no puedo volver a tocar el árbol. Tengo que ir primero allá y podarlo con el personal del municipio”, explicó.
Y vinculó esa exigencia con un antecedente propio: “Me quieren cobrar lo que quieren, porque ya hace dos o tres años me pidieron 60.000 pesos para cuadrar el árbol”.
La situación deja a la vecina en una posición incómoda: debe seguir regando y manteniendo el ejemplar, pero sin poder intervenirlo. “No puedo tocarlo, no puedo tocarlo”, repitió. “Pero bueno, el árbol no tiene la culpa tampoco y hace falta”.
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Lo que viene
La respuesta de Nelly a la advertencia es dejar de intervenir. “Ahora lo voy a dejar, no lo voy a tocar más. No se va a podar más ese árbol, aunque las ramas lleguen a la vereda. Y cuando vengan las empresas de cable y las demás que pasan los cables por encima, que lo poden ellos”, planteó.
Su preocupación es otra: quedar expuesta a una nueva sanción.
Relató que los camiones que circulan por la cuadra ya le arrancaron ramas en más de una oportunidad, y que otro árbol de su frente desapareció por ese motivo. “Arrancaron una rama muy gruesa de arriba”, dijo, y contó que intentará fotografiarlo para poder justificar ante el municipio que el daño no fue suyo y así evitar multas.