2026-10-27

Gasura, el invento de seis estudiantes de Roca que busca hacer andar un arenero con combustible hecho de basura

Los alumnos del CET 1 llevan más de 200 horas trabajando en el proyecto, que recibió un reconocimiento provincial. Ahora necesitan materiales para terminarlo y probar si funciona.

La idea comenzó con una charla, siguió con un desafío que parecía difícil de concretar y hoy tiene a un grupo de estudiantes del CET 1 de General Roca en la etapa final de un proyecto que busca poner en marcha un arenero utilizando un combustible gaseoso generado a partir de residuos.

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El proyecto se llama Gasura y es llevado adelante por estudiantes de sexto año de la especialidad Mecánica, en el marco de las prácticas profesionalizantes. Rocío Mansilla, Lucas González Cortijo, Bruno Vergara, Daiana Beroiza, Bautista Hueitra Molines y Franco Amrein decidieron asumir el desafío junto a su profesor Cristian Fernandéz, aun sabiendo que en la escuela nunca se había realizado un proyecto de estas características. 

La propuesta toma como punto de partida el trabajo del ingeniero cordobés Edmundo Ramos, quien desarrolló un sistema para generar un combustible gaseoso a partir de residuos y logró utilizarlo en distintos vehículos y equipos. Ramos había visitado el CET 1 dos años atrás y dejó material para que quienes estuvieran interesados pudieran conocer y continuar experimentando con su desarrollo.

El proyecto de los estudiantes no consiste en replicar exactamente uno de los vehículos desarrollados por Ramos. Al momento de elegir qué trabajo realizar durante las prácticas profesionalizantes, los jóvenes querían evitar un proyecto que inicialmente se les había asignado y plantearon la posibilidad de trabajar con algún tipo de energía renovable o alternativa.

En la etapa final del proyecto, ahora los amunos necesitan la colaboración de la comunidad para terminar el proyecto. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

El proyecto comenzó con la idea de adaptar el sistema a una moto sin embargo, durante la búsqueda de elementos dentro de la propia escuela encontraron el chasis de un arenero que podía ser utilizado. Con la autorización del equipo directivo, comenzaron a transformar ese chasis en el vehículo que hoy se encuentra en pleno proceso de adaptación y ahora, en la etapa final del proyecto, el objetivo es instalar un motor 110 y lograr que funcione utilizando el gas generado por el sistema.

Para obtener ese combustible, el proyecto utiliza carbonilla elaborada a partir de cáscaras de nuez, que atraviesan un proceso de cocción a una temperatura determinada. Ese material forma parte de un sistema de gasificación que permite generar el combustible gaseoso que luego se busca llevar hasta el motor.

Los propios estudiantes explicaron que el prototipo será una especie de “Frankenstein”, porque fueron adaptando y construyendo distintas partes para poder llegar al objetivo final.

Y aunque el arenero podrá moverse, no será destinado a circular por la vía pública. La intención es que, una vez terminado, quede en el CET 1 como recurso educativo para los docentes y estudiantes de materias vinculadas con máquinas térmicas, termodinámica y combustión.

Más de 200 horas de trabajo de los alumnos y el desafío de hacerlo andar

El proyecto también implicó una importante cantidad de horas fuera de las obligaciones habituales de los estudiantes. Las prácticas profesionalizantes tienen como requisito el cumplimiento de 216 horas, pero los jóvenes ya superaron esa cantidad. Además de asistir cuando les corresponde trabajar en el taller, regresan fuera de horario, llegan más temprano o se quedan después de clases para continuar con el prototipo.

“Hay veces que yo vengo sin ganas, viene otro sin ganas y terminás poniendo ganas porque, al ver a los demás haciendo algo, no te vas a quedar de brazos cruzados”, contaron los estudiantes al explicar cómo lograron sostener el trabajo durante todo el año.

El motor 110 será adaptado para funcionar con el gas generado a partir de cáscaras de nuez. Los estudiantes ahora trabajan en las conexiones finales para ponerlo en marcha. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

Ahora el proyecto entra en su etapa más importante: lograr que todo el sistema funcione. Los estudiantes reconocen que no tienen certezas de que el primer intento sea exitoso. El sistema requiere pruebas, ajustes y modificaciones, tal como ocurrió durante los primeros experimentos realizados por Edmundo Ramos. “Si anda va a ser un golazo y si no anda, bueno, lo intentamos con todo lo que teníamos”, resumieron los alumnos participantes.

Los nervios aumentan porque esperan poder mostrar el resultado al propio Ramos. Según explicaron, ya existe una visita prácticamente acordada y la intención es que pueda conocer el prototipo y verlo funcionando. La fecha marcada en el calendario es el 19 de noviembre, cuando se realizará la Expo ENET, una jornada en la que la escuela abre sus proyectos a la comunidad.

Un reconocimiento que llegó desde Industria Inspira

Mientras avanzaban con el prototipo, los estudiantes también decidieron presentar el proyecto en Industria Inspira 2026, un certamen nacional organizado por UIA Joven. La propuesta llegó a través de la Dirección de Escuelas Técnicas y, al revisar las bases, el equipo docente consideró que Gasura encajaba con los objetivos de la convocatoria.

Aunque los estudiantes no esperaban recibir un reconocimiento, finalmente el proyecto fue destacado por la provincia de Río Negro dentro del certamen. La noticia, además, fue una sorpresa para los jóvenes que se encontraban concentrados en terminar el arenero.

“Destaco el nivel de compromiso y las ganas de hacer las cosas que tienen, e un grupo que ya pasa a ser un equipo más que un grupo”, expresó el profesor sobre los estudiantes del CET 1 que llevan adelante el proyecto Gasura. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

Como parte de este reconocimiento, fueron invitados a participar de capacitaciones dictadas por Siemens, una de las empresas internacionales vinculadas al certamen. La primera capacitación ya se realizó y estuvo relacionada con la huella de carbono y los distintos gases y procesos vinculados con la contaminación ambiental.

Para los estudiantes, además del reconocimiento al trabajo realizado, estas instancias representan una oportunidad para incorporar conocimientos que pueden ser importantes para su futuro profesional.

Qué necesitan para terminarlo

Para llegar a esa instancia, los estudiantes todavía necesitan algunos materiales para completar el sistema de conexión del gasificador y llevar el combustible hasta el motor. En esta etapa solicitaron la colaboración de la comunidad para conseguir: un niple tipo T de 3/8 con tapón completamente de metal, dos salidas de tanque de 3/4 de plástico, dos uniones dobles de plástico de 3/4, una espiga plástica, una manguera de caucho de 3/4, un niple tipo T de 1" de plástico y un buje reductor de 1" a 3/4.

También necesitan dos niples de media y aproximadamente dos metros de manguera para completar parte de las conexiones del sistema.

Más allá de conseguir que un motor funcione con un combustible generado a partir de residuos, el proyecto busca dejar algo en la escuela un dispositivo construido por los propios estudiantes que pueda seguir utilizándose en futuras clases y que permita a otros jóvenes experimentar, aprender y plantearse nuevos desafíos. Quienes deseen comunicarse para colaborar con los elementos, podrán hacerlo al número del profesor a cargo: 2984 40-3923.

 

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