2026-10-26

Un impulso a la solidaridad: merenderos de la ciudad recibieron una importante donación de alimentos

Referentes de los espacios comunitarios destacaron el valor de la donación para sostener la demanda alimentaria diaria.

En tiempos donde la demanda alimentaria en los barrios periféricos no cede, el tejido solidario de la ciudad encontró un importante refuerzo a través de una acción del sector cooperativo.

La Comisión de Asociadas y Asociados de la sucursal local del Banco Credicoop concretó la entrega de donaciones de alimentos a diversos merenderos y comedores que asisten diariamente a familias de distintos puntos de Roca.

Según se informó, los recursos utilizados para la compra de las donaciones no surgieron de una partida habitual, sino de un premio institucional. "Los recursos surgieron a partir de un premio que ganamos por cumplir nuestros objetivos comerciales y cooperativos de la temporada", destacaron los miembros de la comisión mediante una comunicación formal.

Al momento de definir el destino de ese reconocimiento económico, la comisión optó por volcarlo directamente sobre las organizaciones territoriales que hacen frente a las necesidades más urgentes de los barrios. Entre los espacios beneficiados por esta acción se encuentran los merenderos de Alta Barda, Fiske Menuco, Malvinas, la biblioteca "Casa de Amigos" de Stefenelli y el comedor Corazón Solidario.

El impacto en las ollas barriales

El reconocimiento fue recibido con un profundo agradecimiento por parte de quienes sostienen estos espacios a pulmón. Claudia Muñoz, referente del merendero de Alta Barda, detalló a ANRoca la magnitud del trabajo que realizan y cómo estas ayudas son fundamentales para no cortar el servicio.

Por la crisis económica, el comedor de Alta Barda tuvo que reducir la preparación de viandas a un sólo día por semana. (Foto: gentileza)

 

"Antes era mucha más la cantidad de trabajo que hacíamos. Dábamos comida tres veces por semana y dos días de merienda. Hacíamos actividades por toda la necesidad que está pasando todo el mundo; ya no, eso no lo podemos hacer", relató Muñoz al graficar cómo la crisis impactó en la capacidad operativa de los espacios comunitarios. Actualmente, el comedor de Alta Barda ajustó su cronograma y, con gran esfuerzo, logra entregar la cena únicamente los días miércoles, "porque es para lo que podemos juntar", explicó la referente.

Frente a esta compleja realidad de las ollas barriales, donde "la llegada de la ayuda (...) es como caída del cielo porque no teníamos nada, nada de nada", la donación representa un alivio y un empujoncito para seguir ayudando. "Entre todas las que visitaron, quedamos para que nos ayuden, así que muy, muy agradecida con el banco", cerró Muñoz, valorando el hecho de que la institución haya puesto el ojo en las periferias.

Por su parte, las palabras de Florencia Gabba, del Merendero Corazón Solidario, fue en la misma línea de agradecimiento, destacando que es la segunda vez que obtienen este reconocimiento. El aporte concreto es mercadería y artículos de limpieza, que son parte de los insumos diarios que necesitan estos espacios comunitarios para el funcionamiento diario.

"Está muy bueno que ellos tengan el conocimiento de lo que hacemos" comentó Florencia. "Es algo lindo porque ven nuestro trabajo, ven nuestro esfuerzo" y el reconocimiento es muy importante para este tipo de organizaciones barriales que suman con sus acciones a la comunidad.

Aporte a la educación pública

En sintonía con la donación a los merenderos, la estrategia de trabajo conjunto de la entidad bancaria también alcanzó a la educación pública universitaria. Según se informó, una parte de los recursos del premio institucional fue destinada al Departamento de Comunicación de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Fadecs) de la UNCo, aportando materiales para cumplir con la necesaria aislación acústica y la iluminación de la sala de Locución de la carrera.

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