ECONOMÍA
Los salarios formales acumulan una caída real del 2,3% en el último año
En agosto, los salarios formales en Argentina lograron superar al índice de inflación, registrando un incremento del 2,7% que excedió el aumento de precios del 1,7% según el informe brindado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Sin embargo, el escenario anual pinta otro panorama, ya que los salarios todavía registran una caída real del 2,3% en comparación con el año anterior. Esto ocurre en un marco donde el mercado laboral formal enfrenta una significativa disminución de empleo.
Este aumento en los salarios permitió una leve recuperación del poder adquisitivo, alcanzando un mejoramiento cercano al 1% mensual. A pesar de esto, las disparidades entre diferentes grupos de trabajadores son evidentes. Los sectores del empleo privado registrado y del empleo público aún enfrentan dificultades para equiparar el ritmo inflacionario en la comparación interanual. Mientras tanto, los trabajadores informales han visto crecimientos en sus ingresos que han propiciado una mejoría general más acelerada.
Dentro del sector privado registrado, los salarios observaron un crecimiento mensual del 2,8%, ofreciéndose una recuperación real moderada. No obstante, cuando se extiende el análisis al último año, se encontró que el aumento salarial acumulado del 30,4% queda por debajo del índice inflacionario, marcando así una pérdida de poder adquisitivo notable para estos trabajadores. En contraste, el salario en el sector público reveló un modesto avance mensual, con claras discrepancias entre los niveles de administración nacional y provincial en términos salariales.
La tendencia en alza de sueldos para trabajadores informales, que sigue tarde unos cinco meses, mostró un asombroso incremento interanual del 55,4%. Este grupo impulsó un crecimiento notable que sobrepasó considerablemente el índice inflacionario.
Por otro lado, al evaluar el contexto general, este reajuste salarial se confronta con un patrón de empleo formal en declive. Los registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) reflejaron una disminución en la cantidad de empleados el pasado julio, lo cual crea un desequilibrio entre salarios en ascenso y posiciones de trabajo en descenso.