Se detectaron graves falencias en el nuevo basurero de General Roca
A 18,6 kilómetros de la esquina de la Municipalidad de General Roca se encuentra la “Planta de Tratamiento de Residuos Municipales”, o Planta N°2 en la jerga municipal, o simplemente “el basurero nuevo” para el resto de los roquenses.
Allí, un lugar al que, salvo los trabajadores y algún que otro funcionario, no va nadie, hace algunos días desembarcaron inspectores de la provincia que han “alborotado el avispero”, porque labraron actas en las que dejan constancia de una serie de irregularidades ambientales, de seguridad e higiene y laborales, que solo el registro en video y fotografía permite dimensionar.
Por lo pronto, a pesar del temor a represalias, ha salido la voz de algunos trabajadores que dan cuenta de que no hay máquinas para tapar la basura que se acopia día a día; ni siquiera funciona en el lugar una herramienta clave en todo basurero, como es el compactador de basura llamado Bomag, porque es la marca con la cual se comercializa. Pero también se lo conoce como “pata de cabra”, que cumple el rol de compactar y triturar la basura.
Como no estarían las herramientas necesarias para la compactación de la basura, “hay bolsas desparramadas por todos lados... De acá a 500 metros hay bolsas”, comentó una fuente sobre lo que pasa en el predio que está al norte de la ciudad, a la vera de la ruta N°6.
Inspecciones
Según trascendió, con la que se realizó en la tarde de este jueves 15 de octubre, ya serían tres las inspecciones al lugar, que se concretaron por diferentes pedidos de los gremios municipales para que se revisen las condiciones laborales del personal. “Hace años que los gremios habían pedido las inspecciones”, se sinceraron las fuentes.
En este aspecto, se reportaron en las actas varios problemas, entre los que se destacan baños en mal estado, falta de estufas y problemas con el abastecimiento de agua.
Por lo que se pudo reconstruir, hubo una primera inspección que detectó muchas y gruesas irregularidades. Por ejemplo, el municipio tuvo que revisar las instalaciones eléctricas y poner descargas a tierra, y se objetó la existencia de yuyales en distintos lugares del predio, ámbito propicio para guarida de alimañas.
“Acá tenemos nada más que una pala y una azada para sacar yuyos”, dijo una fuente, y se comprobó que desde el municipio llevaron una sola motoguadaña para mantener a raya los pastizales que se generan en las 20 hectáreas que tiene todo el predio.
Bolsas al viento
Una de las situaciones más llamativas para los inspectores es que “ni siquiera están tapando la basura”, como se puede comprobar en las imágenes, donde se aprecian decenas de metros de bolsas expuestas al sol y al viento de la meseta.
Luego de la segunda inspección, también se habrían detectado fallas; por eso se programó otra visita para que el municipio de Roca se siga poniendo al día. Ocurre que, luego de la primera visita por cuestiones laborales, y ante el panorama detectado, todo tomó otro cariz. Es por eso que habría además reportes del área de medio ambiente de la provincia que alertan sobre fallas en el tratamiento de los residuos de la ciudad.
La repartición municipal bajo observación, porque es la que tiene bajo su responsabilidad la “Planta de Tratamiento”, es la Dirección de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Municipalidad de General Roca, que encabeza Laura Juárez.
Fue esta funcionaria quien generó el único hecho visible sobre la necesidad de mejorar las prestaciones en las dos plantas de residuos: solicitó en las últimas horas a las autoridades policiales más patrullajes y presencia en esos lugares, para “desalentar ocupaciones irregulares y prevenir hechos delictivos”, se informó desde la Policía.
Pero, como acotó uno de los actores de esta historia cargada de irregularidades, “el problema no son los de afuera, sino lo que pasa adentro”. Y se dejó trascender otro dato: el municipio ya cuenta con adicionales de la Policía para los horarios nocturnos en ambas plantas.
Por lo pronto, lo primero que pueden observar los trabajadores es que hay mal humor, y eso ha derivado en “varias reprimendas de los jefes”, que expresan su malestar porque han quedado expuestas las condiciones en las que funciona la planta, con su déficit de maquinarias y pobres condiciones laborales.
“Ahora apareció una batea”, comentó una persona con acceso al predio, en referencia a un camión que se usará para acomodar la basura. Hasta hace unos días, “acá no había camiones ni camionetas, tampoco herramientas”.
Fue tal el nivel de aspectos a corregir que, luego de los informes previos, los inspectores de la provincia volvieron al lugar para corroborar si el municipio se está poniendo en regla. En lo inmediato, se supo que pusieron las jabalinas correspondientes para garantizar la puesta a tierra de las instalaciones eléctricas.