2026-10-11

La vida sexual después de un diagnóstico de cáncer y por qué dejar de lado los tabúes

Habrá un próximo taller de educación sexual en la ciudad, en el que se abordará uno de los temas menos visibilizados durante los tratamientos oncológicos. El difícil proceso de reconectar con un cuerpo intervenido y la necesidad de naturalizar la búsqueda del placer más allá de la enfermedad.

Octubre no solo es un mes que se tiñe de rosa para generar conciencia sobre la prevención del cáncer de mama, sino que también es una oportunidad para poner atención a aquellas áreas de la enfermedad que suelen quedar ocultas en el consultorio médico. Una de ellas, quizás la más silenciada de todas, es la sexualidad.

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Con el objetivo de poner este tema sobre la mesa, desde ANRoca conversamos con Karen Llarena, educadora sexual y referente en asesoramiento para jóvenes y adultos, a través de su emprendimiento particular. Su experiencia en el rubro, sumada a una reciente invitación a dictar el taller "Hablemos claro: Sexualidad sin Tabúes" en la ciudad, sirvió como disparador para entender por qué la reconexión íntima tras un diagnóstico oncológico no debería ser un deseo secundario.

"Cuando se habla del cáncer, parece que todo se enfoca solo en la patología, en el tratamiento, y ahí termina el abordaje", advirtió Llarena. Sin embargo, la realidad de los pacientes marca otra cosa. Sostiene que cuando una persona atraviesa o finaliza los duros tratamientos oncológicos (como quimioterapias, cirugías invasivas o radioterapia), su primera lucha suele ser contra su propio reflejo.

"Ese individuo está volviendo a empezar con cicatrices, con partes del cuerpo que antes estaban y ahora ya no están", explicó. Comentó que el desafío central en esta etapa radica en "trabajar la intimidad y volver a reconectar con ese nuevo cuerpo", paso fundamental para luego poder proyectar una vida sexual plena con otra persona.

El placer como derecho y el rol de las parejas

Uno de los ejes que Llarena subraya constantemente es el impacto psicológico del dolor y la mutilación en la autoestima. "Si no trabajamos en poder conectarnos con un otro, nos quedamos desde un lugar de insatisfacción por no poder reconectar", aseguró.

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El trabajo de reconstrucción no solo es individual. Para las personas que transitan la enfermedad estando en pareja, el acompañamiento se vuelve crucial. A menudo, el miedo a lastimar, los cambios en la libido producto de la medicación o los problemas físicos reales (que se manifiestan durante la intimidad) generan distancias que pueden parecer insalvables si no se abordan.

La solución, según Llarena, no requiere magia, sino educación, paciencia y nuevas herramientas. "La idea es traer nuevos hábitos, volver a conectar, a compartir, a descubrir que hay otras formas también de placer, de disfrute", destacó. En este sentido, planteó la necesidad de desterrar la idea de que la vida sexual se limita exclusivamente a lo erótico-genital, invitando a repensar el erotismo desde una mirada mucho más amplia y abarcativa.

Un taller con enfoque práctico y mucho tacto

Justamente, estos temas serán los ejes centrales del taller presencial y participativo que Llarena brindará el próximo sábado 24 de octubre en la sede de Rizomas, ubicada en calle Rodhe 235. El encuentro, que se extenderá de 9.30 a 11.30 horas, promete abordar los tabúes en torno a la sexualidad y el cáncer, cómo asimilar el cuerpo después del diagnóstico y brindar soluciones prácticas.

"La invitación es abierta a pacientes oncológicos, pero también a sus acompañantes y a cualquier persona del público en general que quiera llevarse información de valor", aclaró la Karen, resaltando la importancia del consentimiento y el cuidado mutuo en estas dinámicas.

Y cerró con una máxima que resume su abordaje: "Capacitar en inteligencia sexual nos va a dar muchas más posibilidades, desde otro contexto, con otras capacidades y con cambios, porque en la vida real todos tenemos cambios en nuestros cuerpos".

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