RELACIONES
El recuerdo más incómodo de Mario Pergolini sobre su papá: “Hay cosas que no se reparan”
Mario Pergolini, icono mediático en Argentina, rememoró en una entrevista cómo el cuestionamiento de su hijo Tomás le hizo replantearse la prolongada distancia con su propio padre. La pregunta inquietante del joven lo llevó a ahondar en el vacío familiar que existía desde hace casi dos décadas. Ante la duda de su hijo sobre si entre ellos podría acontecer una separación similar con el famoso abuelito, Pergolini decidió dar un paso para reparar el vínculo que durante tanto tiempo había sido una herida abierta.
Durante una extensa conversación con el periodista Jorge Lanata, Mario Pergolini expuso en 2012 los detalles íntimos de esta distante relación paternal. Rememorando aquellos momentos en que la figura de su padre se había vuelto lejana más allá de un conflicto específico, el conductor destacó: "No es que esté peleado con él, simplemente no lo veo". Esta afirmación apartó del foco un posible desacuerdo y centró la atención en una realidad prolongada de ausencia y silencio. Sin embargo, el motivo exacto de esta barrera quedó en el misterio.
El intento de reconexión surgió al tomar la iniciativa de contactar a su padre tras un largo periodo de separación. "Debido a una inquietud de mi hijo, decidí un buen día llamarlo y decirle que deberíamos vernos para hablar", confesó Pergolini, tomando un importante paso que podría haber sido el principio de una conversación pendiente durante años.
El tanto esperado encuentro se dio en la casa de Mario. Allí, ambos esforzaron por acortar esa dolorosa distancia que los separaba solo para darse cuenta de lo intrincadas que podían ser las heridas del pasado. "Mi papá vino a la casa, lo intentamos, pero hay cosas que no se reparan. Hay cosas que están o no están", expresó, revelando cómo pese a su deseo de reparación, la realidad mostró límites infranqueables.
Sin embargo, en ese encuentro, Pergolini también reconoció rastros de su padre en sí mismo, desde el humor hasta expresiones. En esa delgada franja entre similitud y distancia radicaba la difícil complejidad de lo que significa la herencia y el compartir aspectos personales sin reconstruir un lazo paternal sólido.
Más allá del intento fallido de compostura familiar, el episodio instó a Pergolini a reflexionar sobre su papel como padre de Tomás, Matías y Valentina. Con una certeza resonante, afirmó su rol de presencia activa en la vida de sus hijos: "Yo soy un padre que está", destacó, optando por respaldar una figura que su propio padre no pudo cumplir. Aunque no pretendía ser su amigo, reconocía que al menos se esforzaría en ser el mejor padre posible, una elección consciente y palpable que refleja el intento constante de enmendar el pasado.