Familias Rionegrinas Solidarias busca ampliar su red de contención transitoria en General Roca
Este martes 6 de octubre, a partir de las 9.30 horas la Casa de la Cultura de General Roca abrirá sus puertas para un encuentro abierto a toda la comunidad impulsado por el programa Familias Rionegrinas Solidarias.
Federico González, integrante del equipo interdisciplinario local junto a Suyay Alarcón y Sebastián Sotelo, explicó a ANRoca que el espacio busca acercar información, despejar dudas y permitir que los interesados compartan las experiencias con quienes ya brindan acogimiento. La intención es superar los miedos e incertidumbres iniciales para animar a la población a dar un paso de fe que permita mejorar la vida de las infancias que atraviesan momentos de crisis.
La necesidad de ampliar esta red de contención en el ámbito local es de carácter crítico. González comentó que la ciudad de General Roca cuenta hoy con un número muy reducido de participantes, registrando únicamente cinco familias activas. Esta cifra resulta pequeña frente a las convocatorias vigentes, que incluyen urgencias complejas como la búsqueda de alojamiento conjunto para grupos de cinco hermanos de entre tres y doce años, o de tres hermanos de cuatro a doce años.
Aunque se trata de un programa de alcance provincial, el objetivo inmediato de la coordinación es conformar un banco local funcional para lograr que las infancias permanezcan en su propia ciudad y evitarles un desarraigo mayor.
Uno de los ejes centrales para comprender el funcionamiento de esta política pública es su estricta diferenciación con los procesos de adopción.
Mientras que la adopción establece un vínculo filial legal, definitivo e irrevocable a través del sistema judicial, el programa solidario ofrece un cuidado puramente transitorio y afectivo.
Su fin es resguardar al menor en un entorno familiar mientras los equipos técnicos trabajan con su familia de origen o se resuelve su situación legal definitiva. Por este motivo, el profesional aclaró que tener la intención de adoptar actúa como un requisito excluyente para ingresar al programa. De hecho, quienes estén inscriptos en el Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos no pueden formar parte de Familias Solidarias, dado que los objetivos de ambos sistemas son incompatibles.
Para sumarse a la propuesta, los interesados deben cumplir con una serie de requisitos formales básicos establecidos por la organización. Se exige ser mayor de veinticinco años, no contar con antecedentes penales, no figurar en el Registro de Deudores Alimentarios y comprometerse a participar de manera activa en las instancias de capacitación que dicte el organismo. En cuanto a las configuraciones de los hogares, la iniciativa se destaca por su amplitud y enfoque inclusivo. No existen restricciones vinculadas a la estructura familiar, permitiendo la inscripción de personas solteras, familias monoparentales o parejas del mismo sexo, ya que la prioridad radica en la capacidad de brindar un cuidado amoroso.
El tiempo de estadía de un niño o adolescente en el hogar solidario está atado a la resolución de su situación procesal, variando habitualmente entre uno y seis meses, aunque en contextos judiciales excepcionales puede extenderse hasta un año. Todo este periodo está orientado a evitar, a toda costa, la institucionalización de los menores luego de que el Estado disponga una medida de resguardo.
Llegado el momento de la desvinculación, el equipo interdisciplinario garantiza una transición paulatina y cuidada. Se trabaja con el niño y los adultos desde el primer día bajo la premisa de que el acogimiento es un proceso de sanación con una fecha de finalización, preparando a ambas partes para que la despedida no sea abrupta y el menor pueda avanzar de la mejor manera hacia una solución definitiva.
Durante todo el tiempo que dura el tránsito, los cuidadores no se encuentran solos en su labor. El Ministerio de Desarrollo Humano sostiene un acompañamiento continuo, con líneas de comunicación disponibles las 24 horas del día para atender cualquier eventualidad. Este respaldo estatal integral incluye la asistencia y agilización de gestiones educativas, de salud y ante el registro civil, sumado a la entrega de una tarjeta solidaria mediante la cual se deposita un monto fijo mensual destinado a cubrir las necesidades económicas derivadas del cuidado del niño o adolescente.