2026-09-28

El Niño gana fuerza en el Alto Valle: en julio cayeron 71 milímetros de lluvia y se espera una primavera más húmeda

El fenómeno podría alcanzar una intensidad fuerte o muy fuerte y los pronósticos ubican al este de la Patagonia Norte entre los sectores con mayores probabilidades de precipitaciones por encima de lo habitual. El escenario coincide con la floración y el cuaje de peras y manzanas.

Por Candela Rossi Bustafán

En julio cayeron 71 milímetros de lluvia en la estación meteorológica de INTA de Contralmirante Guerrico, en Allen. Es una cifra poco frecuente para el Alto Valle: equivale a más de un tercio de los casi 198 milímetros que históricamente recibe la zona durante todo un año.

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Entre 2012 y 2019, el promedio para julio en esa misma estación fue de 15,41 milímetros y el registro más alto de esos ocho años había sido de 50,4 milímetros, en 2018. El año pasado, julio cerró con 15,8 milímetros.

El dato cobra relevancia cuando el Alto Valle entra en una primavera para la que los pronósticos anticipan mayores probabilidades de precipitaciones por encima de lo habitual, mientras El Niño ya está activo y podría alcanzar una intensidad fuerte o muy fuerte.

El escenario coincide, además, con un momento decisivo para la principal actividad productiva de la región. Perales y manzanos atraviesan la floración y avanzan hacia el cuaje, cuando comienza a definirse la fruta de la próxima cosecha. INTA ha documentado que las condiciones meteorológicas durante este período pueden generar diferencias en la floración y en el inicio del crecimiento de los frutos.

Las lluvias podrían ganar presencia durante los próximos meses bajo la influencia de El Niño. Foto: Tania Domenicucci-ANR.

 

Qué se espera para el Alto Valle

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó en septiembre que las condiciones corresponden a una fase cálida de El Niño-Oscilación del Sur. Los modelos le asignan 100% de probabilidad de continuidad durante el trimestre septiembre-octubre-noviembre, con una intensidad prevista fuerte o muy fuerte. Ese 100% se refiere a la probabilidad de que El Niño continúe activo, no a la posibilidad de que llueva.

El Niño es un fenómeno climático oceánico-atmosférico asociado, entre otros factores, al calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial y a cambios en la circulación de la atmósfera. Sus efectos no son iguales en todas las regiones ni significa que cada tormenta que ocurra durante los próximos meses pueda atribuirse al fenómeno.

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Para el Alto Valle, el dato central aparece en el último Boletín de Situación Hidrometeorológica en Argentina, publicado el 24 de septiembre. El pronóstico ubica a la Patagonia Norte entre las regiones con mayor probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal y señala al este de la región, donde se encuentra el Alto Valle, entre los sectores con las probabilidades más altas.

El informe hace además una distinción importante. Históricamente, durante las primaveras con El Niño, el este de la Patagonia Norte tendió a registrar menos precipitaciones. El pronóstico para esta primavera muestra otra señal: mayores probabilidades de lluvias por encima de lo normal en ese sector.

Para la semana comprendida entre el 29 de septiembre y el 5 de octubre, los excesos previstos se concentran en el centro y oeste de la Patagonia Norte. Entre el 6 y el 19 de octubre, en cambio, aparece una señal de un período más húmedo para la Patagonia Norte en general.

De los 71 milímetros de julio a los 5,8 de septiembre

Los registros de Guerrico muestran también que una tendencia más húmeda no significa lluvias constantes. Después de los 71 milímetros de julio, septiembre llega a sus últimos dos días con apenas 5,8 milímetros acumulados, según los datos de la estación de INTA consultados este lunes 28.

La estación está ubicada en Contralmirante Guerrico y sus registros son una referencia climática para la producción del Alto Valle. INTA caracteriza a la región como de clima árido a semiárido, con lluvias insuficientes durante todo el año. La precipitación histórica anual allí es de 197,7 milímetros. Esa característica es clave para interpretar el pronóstico: una primavera más húmeda de lo normal en el Alto Valle sigue siendo una primavera sobre una de las regiones secas del país.

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Los ríos del Alto Valle también están bajo seguimiento

La provincia de Río Negro comenzó a prepararse ante los posibles efectos de las condiciones previstas para los próximos meses.

El 22 de septiembre, autoridades provinciales y municipales, organismos de seguridad y representantes de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) analizaron el estado de los ríos Limay, Neuquén y Negro y posibles variaciones de los caudales que puedan alcanzar a localidades ribereñas del Alto Valle.

Durante el encuentro se evaluaron específicamente los pronósticos asociados a El Niño, el volumen actual de los embalses, las erogaciones previstas y las estimaciones de caudales para los siguientes 15 días. Eso no significa que exista actualmente una situación de alerta.

El comportamiento de los ríos del Alto Valle está bajo seguimiento ante las previsiones asociadas a El Niño. Foto: Tania Domenicucci-ANR.

 

Al 24 de septiembre, Alicurá, Arroyito, El Chocón, Cerros Colorados-Barreales y Piedra del Águila estaban por debajo de sus respectivos niveles de alerta y operaban con régimen normal, de acuerdo con los datos del Organismo Regulador de Seguridad de Presas incorporados al último boletín nacional.

Qué pasa con las plantas si aumenta la lluvia

La estación de Guerrico aportó este lunes otro dato que ayuda a entender qué ocurre durante la primavera. Frente a los 5,8 milímetros de lluvia acumulados durante septiembre, la evapotranspiración llegaba a 94,56 milímetros.

La evapotranspiración es la suma del agua que pasa a la atmósfera por evaporación desde el suelo y por transpiración de las plantas. INTA la utiliza para calcular las necesidades de agua de los cultivos.

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Por eso, que exista una mayor probabilidad de lluvias durante la primavera no significa que deba suspenderse el riego. El aporte de agua debe adecuarse a las condiciones reales del suelo y a las precipitaciones que efectivamente ocurran.

El exceso tampoco es inocuo. INTA advierte que el anegamiento y el mal drenaje son problemas conocidos en los suelos productivos del Alto Valle y que los excesos de agua deben poder evacuarse.

La misma lógica sirve para jardines, huertas y macetas: después de una lluvia, antes de volver a regar hay que observar la humedad del suelo y asegurar un buen drenaje. En recipientes, un sustrato con suficiente porosidad permite evacuar el agua excedente y mantener aireadas las raíces.

En los frutales, el seguimiento será particularmente importante durante las próximas semanas por el momento del ciclo productivo. Y las mayores probabilidades de lluvia no eliminan otro riesgo característico de la primavera valletana: las heladas tardías. INTA ubica históricamente alrededor del 12 de octubre la fecha media de la última helada en Guerrico.

El Alto Valle llega así a octubre con dos fotografías muy distintas: un julio que acumuló 71 milímetros de lluvia, un valor muy alto para los antecedentes recientes de Guerrico, y un septiembre que hasta el día 28 apenas suma 5,8 milímetros.

Lo que viene no puede traducirse todavía en días concretos de lluvia sobre Roca. Sí hay una señal que los organismos oficiales consideran consistente: El Niño continuará activo, podría alcanzar una intensidad fuerte o muy fuerte y el este de la Patagonia Norte aparece entre los sectores con mayores probabilidades de recibir precipitaciones por encima de lo habitual durante esta primavera.

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