Palabras que abrazan: Las abuelas que llevan la magia de los cuentos a los jardines
Por Benjamín Ríos
En cada rincón donde hay un niño dispuesto a escuchar, una historia encuentra su lugar. Con ese deseo y el corazón dispuesto, un grupo de mujeres que integra la comisión de la biblioteca Lucía Epullán ubicada en el Barrio Villa Obrera lleva adelante esta conmovedora iniciativa llamada “Las abuelas leen”. El proyecto de extensión busca acercar el universo de la literatura infantil a los centros de cuidado y jardines de infantes de Roca.
La propuesta no surgió de la nada, sino como un puente que une a la institución con las necesidades del presente. “Las actividades de extensión de la biblioteca tienen que ver con los centros educativos que tenemos cerca, fundamentalmente con las escuelas y con los jardines. "Las abuelas leen" es la continuación de un proyecto de lectura que tenía la querida bibliotecaria que se jubiló, Marisa Alberdi y ese programa se llamaba "Cuento con vos"”, relató Leonor Urquiza, una de las impulsoras de la iniciativa.
Tras el receso de aquel grupo original integrado por jovenes, la comisión advirtió la necesidad de ocupar nuevamente ese espacio: “Los adolescentes crecen y se van, y no vuelven a la biblioteca... Vuelven cuando están recibidos, cuando tienen familia. Entonces estaba ese espacio y esa parte un poco descuidada o vacía. Queríamos llevar los libros afuera de la biblioteca como trabajo de extensión”, señaló.
El trabajo de preparación es minucioso y respetuoso de las etapas del desarrollo infantil. Cada visita mensual requiere una cuidada selección del material bibliográfico, nutrido en gran parte por el valioso fondo de la “bebeteca institucional”.
“Tenemos una hermosa bebeteca con un material infantil de mucha calidad, muy bueno, para los primeros lectores y para los primeros niños de 2, 3 años, que no saben leer pero que con las imágenes van trabajando su imaginación. Elegimos los cuentos nosotros, toda la literatura infantil que hay allí, que no es cualquier cuento, tiene ciertas características. Para los más chiquitos no podemos llevar un libro con mucho texto”, detalló Leonor.
Por su parte, Mirta Taglia Pietro recordó con entusiasmo los orígenes institucionales y las primeras experiencias compartidas con las familias del barrio. “La biblioteca comenzó en la calle Brown. Era un salón que nos había prestado la pastoral y ahí funcionamos más de cinco años. Y ahí estábamos a metros del Centro Educativo Comunitario Infantil municipal (CECI) Los Grillitos, y continuamente se trabajó siempre con ellos y con la Escuela 223. Hicimos libros de tela con las mamás y los papás que convocaron las docentes”, contó Mirta.
Cómo esperan los pequeños a las abuelas
La llegada de las voluntarias a las salas se transforma de inmediato en una fiesta. “Cuando vamos dicen: "¡Ahí vienen las abuelitas! ¡Las abuelitas, las abuelitas!"», compartió Mirta entre sonrisas.
“La pasamos lindo. La hora que estamos, porque es una hora, no se puede hacer algo muy largo porque si no los nenes se cansan”, detalló.
Detrás de cada lectura hay también una profunda transformación personal para las voluntarias, quienes encuentran en este intercambio una manera renovada de vincularse con la niñez y con el tiempo propio. “Yo de cuando mis nietos eran chicos siempre les leía, a veces me quedaba dormida leyéndoles cuentos. Sentís algo, y más que los nenes te escuchen o que te pregunten, o que ellos quieren leer determinados libritos. Es muy gratificante”, expresó Mirta.
Leonor coincidió en el impacto emocional que provocan estos encuentros: “Yo no le dediqué este tiempo a mis hijos, pero ahora estoy en otra etapa de la vida. Tenemos más tiempo y tenemos otra mirada sobre la infancia, puedo estar contando cuentos a estos niños acá y que me estén escuchando, prestando atención. Y que vienen y se acercan y tocan el libro y te tocan a vos, y vienen y algunos te abrazan. Y es un momento muy placentero, muy lindo”.
Esta labor comunitaria cuenta además con el sincero reconocimiento de los pares de la comisión directiva, quienes destacan la constancia y el espíritu altruista que sostiene a la biblioteca a lo largo de los años. “Todas las mujeres que participan son fundadoras de la biblioteca. Quiero reconocer la labor que hace esta gente, desinteresadamente, para fomentar el uso de la biblioteca, tan importante que es para la lectura y la cultura”, expresó Miguel González, presidente de la comisión.
"Las abuelas leen" continúa abriendo páginas y abrazos. En cada cuento compartido, la biblioteca demuestra que las palabras no solo narran historias, sino que construyen refugios de afecto y comunidad.