Crecidas: la tormenta se dirigió hacia el sur y cambió el panorama en los ríos de la región
El frente de tormentas que se esperaba durante el pasado fin de semana en la alta cuenca del río Neuquén no fue tan impactante como se esperaba. Las descargas más fuertes se dieron en el sur, en la zona de los ríos Limay y Collon Cura. Esto impactará en el nivel de los cursos de agua en el Alto Valle, debajo de las grandes presas. Para el fin de semana habrá bajante en el Neuquén y el Negro.
La semana pasada, la Autoridad de Cuencas dispuso un mecanismo de emergencia para bajar el nivel de los embalses sobe el Neuquén (Barriales y Mari Menuco), aumentando las erogaciones. Así, el nivel se triplicó en pocos días y de los 150 / 180 m3/seg habituales, pasó a operar con 500 m3/seg. Horacio Collado, responsable técnico de la organización, llevó tranquilidad a los intendentes y responsables de Defensa Civil: en ese nivel no se afectaba a las poblaciones ribereñas.
“Debíamos preparar los embalses para poder recibir la cantidad de agua que se suponía que iba a caer”, precisó el ingeniero. El río Neuquén no tiene lagos naturales en su recorrido que permitan amortiguar la llegada de una crecida. Y su gran pendiente hace que todo el aluvión que recoge a lo largo de su cuenca pueda llegar en pocas horas a la Confluencia.
El único “paragolpes” del sistema es el complejo Cerros Colorados y sus dos embalses. Como estaban en la franja de “máximo ordinario”, había que despejar un poco. Pero resultó que la tormenta tuvo un leve giro y se descargó más al sur; en el Alto Neuquén las precipitaciones fueron menores a las esperadas.
El resultado final fue casi neutro: esta mañana ingresaban 456 m3/seg, y se descargaban 500 m3/seg. Ante esta situación se están revisando las proyecciones y se estima que para el fin de semana el Neuquén volverá a bajar sensiblemente su caudal, hasta tener otra vez unos 200 m3; lo que impactará en el Negro (bajaría de 850 m3 a 550 m3/seg).
Por qué no impacta tanto en el Limay
La tormenta se decantó en la zona sur de la cordillera neuquina y los ríos en la alta cuenca están más caudalosos que lo habitual. En la represa de Piedra del Águila, donde concluyen los aportes del Limay y del Collón Cura, están entrando 1.258 m3/seg, pero todavía tiene capacidad de absorción en su gran embalse, por lo que vuelca al cauce un tercio de ese volumen (unos 430 m3).
Más cerca de la Confluencia, en El Chocón, se “turbinan” (producen energía eléctrica) 914 m3/seg, más del doble de lo que le está llegando por el río. Pero ese caudal es almacenado en la siguiente presa, Arroyito, desde se dejan pasar 336 m3, casi un tercio, que son los que llegan después al área metropolitana y se conforma el río Negro.
“Los lagos naturales que tiene el sur de nuestra cordillera y los embalses hacen que tengamos más recursos para amortiguar cualquier crecida”, precisó Collado.