SALUD
Fernanda Iglesias contó las consecuencias de no atender a tiempo su salud mental
En una emotiva y reveladora intervención televisiva, la reconocida periodista Fernanda Iglesias decidió poner en palabras una parte de su vida que, hasta hace no mucho, había peregrinado en el silencio del no reconocimiento: su lucha con su salud mental. Después de años de lidiar con una variedad de emociones y comportamientos que no lograban encajar armoniosamente en su vida diaria, Iglesias encontró no solo un diagnóstico, sino también una nueva oportunidad de redireccionar su vida desde un nuevo entendimiento de su propia mente.
La confesión tuvo lugar en 'Puro Show', un famoso programa en el cual se aprecian tanto la frescura de las conversaciones como su predisposición a través de temas delicados y profundos. Mientras el diseñador Benito Fernández narraba su propia travesía con la depresión, Fernanda Iglesias sintió el impulso de compartir su propia experiencia, difundiendo un mensaje a esos individuos que todavía titubean a la hora de buscar ayuda profesional. “Hay que incitar especialmente a los jóvenes a buscar tratamiento. En mi caso, la demora tuvo impacto. Mi enojo y dificultad para conectar me llevaban siempre a relaciones tumultuosas, y el conflicto era una sombra persistente”, confesó Iglesias con transparencia.
La periodista divulgó un diagnóstico que llevaba consigo como un enigma personal sin nombre: trastorno límite de la personalidad, condición que reconoció haber comenzado a tratar a la edad de 53 años. En la piel de esta divulgación se tejían las emociones contenidas, esa mezcla de liberación y vulnerabilidad. “Empezar un tratamiento antes puede transformar vidas, haciéndolas menos caóticas“, instó aún emocionada.
Durante mucho tiempo, esas explosiones anímicas, la incapacidad para lidiar adecuadamente con sus sentimientos y el caos derivado de ellos se habían asumido simplemente como facetas de su carácter aguerrido. Su confesión arrojó luz sobre el trasfondo intensamente personal de esos episodios públicos, revelando el costo humano detrás de sus grabaciones y publicaciones.
Desde que comenzó con su tratamiento, entró en una fase de autodescubrimiento que trajo consigo cambios perceptibles, tanto interna como externamente. Como ella misma relata, su entorno ha empezado a ver otra Fernanda. "Todos notan cuán diferente soy y eso subraya la importancia de que quienes atraviesan situaciones similares conozcan que el cambio es posible", afirmó llenando de esperanza esos espacios que antaño contenían dolor o ira.
Para quienes experimentan el trastorno límite de la personalidad, el reto radica en confrontar y regular las emociones intensas y desarrollar maneras saludables de vincularse con otros. Esto con frecuencia les demanda el apoyo sostenido y la instrucción de expertos en salud mental. Fernanda, al embarcarse en este camino, abrió una puerta a una serie de posibilidades previamente no vislumbradas.
Con esta revelación no buscó únicamente iluminar su vivencia sino señalar hacia el potencial lado luminoso que aguarda a aquellos dispuestos a enfrentarse a sus propios desafíos mentales con valentía y decisión. Aun reconociendo las difíciles jornadas del pasado, Fernanda Iglesias ofreció su perspectiva sobre el verdadero valor del correspondido apoyo profesional: la imaginación de un presente y futuro menos atormentado por el sufrimiento inmerso en la rutina.