Decomisaron más de dos toneladas de carne podrida y de faena clandestina en el Alto Valle
Un exhaustivo control bromatológico realizado en localidades de la región culminó con el secuestro y la posterior destrucción de más de 2.000 kilos de carne, chacinados y embutidos.
La mercadería incautada presentaba condiciones alarmantes y no se encontraba apta para el consumo humano, representando un severo riesgo sanitario para la comunidad.
Los procedimientos se llevaron a cabo durante días previos al fin de semana en las ciudades de Cervantes y General Enrique Godoy. Las tareas de fiscalización estuvieron a cargo del personal de la Brigada Rural de Ingeniero Huergo, quienes trabajaron de manera articulada con los efectivos del área de Ganadería de la provincia de Río Negro.
Durante el importante despliegue, las autoridades inspeccionaron un total de siete comercios del rubro y efectuaron además un control vehicular. El escenario con el que se encontraron los inspectores en los locales fue preocupante: lograron detectar carne en evidente estado de putrefacción, productos que ya estaban vencidos y claros indicios de faena clandestina.
A estas faltas graves se sumó el hallazgo de mercadería que carecía por completo de los rótulos y sellos de faena exigidos por las normativas vigentes. Asimismo, durante los controles de tránsito, se constató el traslado irregular de carne picada en un vehículo que no contaba con la habilitación correspondiente para tal fin.
Frente a la multiplicidad de irregularidades detectadas, los inspectores procedieron a labrar un total de ocho actas de infracción enmarcadas en la Ley Provincial N.º 2534, normativa que regula este tipo de actividades. Finalmente, para garantizar la salubridad pública, la totalidad de los más de dos mil kilos de mercadería decomisada fue trasladada hasta el biodigestor de la firma Fricader, donde se concretó su destrucción final.