2026-09-14

Poda de árboles: Los que hicieron el trámite aún esperan una respuesta

La aplicación de una multa por $420.000 a una vecina jubilada por haber podado mal el único árbol de su vereda, sin la autorización correspondiente, generó una catarata de reacciones en las redes sociales.

Una multa de $420.000 —unos 280 dólares al cambio oficial— fue la que terminó de encender la mecha. La sanción recayó sobre una vecina jubilada de Roca, acusada de haber podado el único árbol de su vereda sin pedir el permiso municipal correspondiente y, según la administración local, de haberlo hecho de forma incorrecta. La noticia se convirtió, en cuestión de horas, en una de las publicaciones más comentadas de la semana en las redes de ese medio: acumuló 246 reacciones y más de 300 comentarios.

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Pero, a medida que la publicación circulaba, el reclamo inicial —el de una multa considerada desproporcionada— fue quedando en un segundo plano, porque surgió en los comentarios que varios vecinos iniciaron el trámite de poda o extracción de árboles —exactamente como lo pide el Municipio— y que, aun así, nunca recibieron una respuesta o la recibieron después de meses de espera.

Cumplir el trámite y no obtener respuesta

El caso de Marcos Marck es uno de los que resume esa bronca. “Yo hace meses pedí el permiso para cortar los árboles y no tengo respuesta, los árboles son más viejos que la ciudad misma y me están levantando la vereda”, escribió en la publicación.

María Kobryniec detalló los tiempos exactos de su gestión: en noviembre de 2025 solicitó la extracción de un árbol; en febrero de 2026, tres meses después, un ingeniero municipal fue a inspeccionar el caso. Desde entonces, no hubo novedades. “La respuesta del municipio en papel todavía no llega, casi 1 año ya”, escribió.

Algo similar relató Daniela Guerta, que inició la gestión para extraer un árbol hace dos meses y todavía espera la visita “del único Ingeniero que lo habilita”. En su comentario pidió que el Municipio flexibilice el trámite y ofreció una razón técnica para justificar su pedido: “las raíces rompen caños, veredas, casas, nadie sacaría un árbol porque sí”.

La mención al “único ingeniero” no fue casual: distintos comentarios coinciden en señalar que un solo profesional municipal está habilitado para autorizar la extracción de ejemplares en toda la ciudad, lo que —según describen— explica buena parte de la demora.

La combinación de ambos reclamos —el de quienes esperan sin respuesta y el de quienes fueron sancionados pese a haber pedido permiso— quedó sintetizada en el comentario de Verónica Pamio: “algunos pidieron permiso y los multaron igual”.

Permiso en mano, multa de todos modos

El testimonio de Viviana Armelino fue uno de los que más repercusión tuvo entre los propios vecinos. Según relató, el año pasado sacó “el permiso correspondiente” para podar un árbol y, pese a eso, el Municipio la multó por “mutilación del árbol”.

La vecina se defendió: el ejemplar en cuestión, aclaró, dio el verano pasado “una sombra genial”. Presentó un descargo formal, pero la multa se mantuvo. “Igual te cobran, nunca se la ganás”, escribió.

Contó además que la situación se repitió una segunda vez, cuando solicitó la extracción de un ejemplar para hacer reformas en su casa y luego repuso otro árbol en un sector distinto del frente. El resultado, según su relato, fue el mismo: una nueva multa. “Unos delincuentes son. Nunca más podaremos”, concluyó.

El trámite en sí también quedó bajo la lupa. Otra usuaria describió el proceso como “engorroso”: crear un usuario y una clave, imprimir el formulario, completarlo y presentarlo en persona, con el riesgo adicional de que, si se entrega cerca de la fecha límite, “no lo reciben”. Su balance fue tajante: “sumergidos en inoperancias”.

Que los pode el dueño

Detrás de los reclamos por demoras y multas apareció una discusión de fondo que terminó ocupando buena parte de los comentarios: quién es, en definitiva, el dueño del arbolado urbano.

Norma Lavie planteó la posición más categórica en ese sentido: si hay que pedir permiso para podar un árbol, razonó, es porque ese árbol no le pertenece, sino que es propiedad del Municipio. “Por eso yo no los podo, porque si tengo que pedir permiso significa que no son míos, que los pode el dueño, o sea el municipio”, escribió, y agregó que, en la práctica, solo la empresa distribuidora de energía, Edersa, corta ramas y únicamente cuando interfieren con el tendido eléctrico.

Ella se limita a regar los árboles y a cortar alguna rama baja si le molesta, sin tramitar nada: “disfruto de la sombra. Fin”.

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Otros vecinos plantearon el argumento inverso, apoyados en que fueron ellos quienes plantaron los ejemplares. “Los árboles los compré y los planté yo. ¿Por qué tengo que pedir permiso para podarlos? También es una forma de mantener los árboles. Otra forma de recaudar”, escribió Patricia Graciela Gómez.

En la misma línea, desde otra cuenta se aportó que son los propios vecinos quienes plantan, cuidan, riegan y podan los árboles para que estén sanos, y que además de eso “hay que pedirles permiso para mejorar lo que es nuestro”: “son insufribles”, cerró.

La sospecha de que el sistema de permisos funciona, ante todo, como un mecanismo de recaudación reapareció en más de un comentario. Ana Bussio fue directa: “se ven mutilaciones de árboles por todos lados en esta época, pero mientras paguen el permiso de poda, no cuestionamos”.

Podar contra la inseguridad

Un tercer bloque de comentarios trasladó el debate hacia el contexto social y urbano que rodea a la poda. Fanny Santagni escribió uno de los comentarios más extensos y más discutidos: pidió al Municipio ocuparse de mantener y ampliar el alumbrado público porque —sostuvo— la falta de luminarias —combinada con la inseguridad— empuja a los vecinos a podar más de lo necesario para no tener las veredas oscuras.

Agregó que buena parte de los jubilados no puede costear tener luces encendidas toda la noche en el frente de su casa y que, en algunos lugares, solo existen dos luminarias por cuadra. Cerró con una pregunta directa a la gestión municipal: “¿Dónde está la empatía por el ciudadano? ¿O son solo recaudadores?”.

Yoli Álvarez propuso una salida distinta: si los árboles son públicos, dijo, que sea el propio Municipio el que se haga cargo de mantenerlos, casa por casa, lo que además “es una opción para brindar trabajo a la gente”.

Por su parte, Silvana Rodríguez pidió que la intendenta se ponga “en el lugar de los pobres jubilados”, con sueldos muy por debajo de los de cualquier funcionario, y reclamó que la poda sea “totalmente gratuita” para ese sector.

 
 
 
 
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