ECONOMÍA
Preocupación en la industria: el acumulado de 2026 ya está un 12% debajo del mismo período de 2023
La industria argentina enfrenta una crisis prolongada que ha encendido alarmas en el ámbito económico y preocupa tanto a analistas como a funcionarios del gobierno. Según los últimos informes del INDEC, el Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero experimentó un notable declive, evidenciando una situación crítica para el sector.
De enero a julio de 2026, la producción industrial se contrajo un 2,6% en comparación con el mismo período de 2025, y lo que es más alarmante, se encuentra 18,7% por debajo del máximo registrado en noviembre de 2017. Este retroceso no es solo una cifra en las estadísticas, sino una señal clara de que la industria todavía no ha podido recuperar el terreno perdido en los últimos años.
Una de las pocas divisiones que mostró signos positivos fue la de refinación de petróleo, con un aumento del 1,7% respecto a junio. En contraste, sectores clave como productos minerales no metálicos, maquinaria y equipo, y productos textiles han registrado caídas significativas, de hasta 40,5% en algunos casos.
Esta tendencia se reflejó en el Índice de Producción Industrial manufacturero desestacionalizado, que reflejó un desplome del 12% entre los períodos idénticos del 2023 y 2026. Estos números han disparado una serie de declaraciones por parte de los analistas de mercado.
La administración de Javier Milei, que asumió el gobierno en un contexto ya turbulento, se enfrenta a un desafío sustancial para revertir esta tendencia. Sin un repunte claro en la actividad manufacturera, el riesgo de una recesión técnica está presente, lo que se traduce en una necesidad imperiosa de implementar políticas efectivas que impulsen el crecimiento económico.
El impacto de esta continua crisis se observa no solo en la producción y el crecimiento económico, sino también en el empleo. Durante 2026, la industria ha experimentado una pérdida neta de empleos alarmante, superando las 53.000 vacantes directas, mientras el comercio sufrió igualmente una reducción significativa en sus filas, añadiendo más de 4.200 despidos al conteo general. En total, el sector privado vio desaparecer casi 138.000 empleos asalariados en el último ciclo anual.
La desaparición de industrias a un ritmo acelerado es otro elemento perturbador. En mayo se registró el cierre de más de 400 empresas industriales, situación que, según proyecciones de expertos, podría escalar hasta afectar a 3.300 entidades industriales para finales de 2026.