Independiente cayó por goleada en Avellaneda ante Gimnasia de Mendoza
Una fatídica noche se vivió en el estadio Libertadores de América-Ricardo Enrique Bochini, cuando Independiente sucumbió frente a un Gimnasia de Mendoza que no tuvo piedad y se llevó una contundente victoria. El equipo dirigido por Jadson Viera, quien apenas lleva quince días en el cargo, quedó expuesto y sus carencias fueron evidentes para todos en la cancha y fuera de ella. El técnico brasileño nacionalizado uruguayo tomó las riendas del equipo luego de la salida de Gustavo Quinteros, quien dejó el banquillo en medio de una turbulencia que parece continuar.
Previo a este compromiso, el Rojo tuvo un destello de esperanza con una victoria de 3-1 sobre Lanús y un empate sin goles contra Independiente Rivadavia, resultados que parecían indicar una mejoría. Sin embargo, aquello quedó sólo en ilusión ante un rival que no perdonó. Gimnasia exhibió un juego ordenado y efectivo, arrollando a un Independiente que flaqueó en todas las líneas.
Andrés Millán y Maximiliano Montiel, quienes tenían la misión de articular el medio campo, no lograron gestionar el juego ni auxiliar a Marcone en la contención, dejando huecos fatales. Los laterales Godoy y Zabala se encontraron constantemente desbordados por un Gimnasia persistente y agudo, que aprovechó cada debilidad manifestada por los locales.
Los esfuerzos ofensivos cayeron en los pies de Gutiérrez y Palais durante la primera mitad, pero el balance se inclinó decisivamente con el gol de Esteban Fernández, beneficiado por un error defensivo de Godoy, y dos extraordinarios zapatazos de Lencioni que consagraron su desacierto. Fue un inapelable 3-0 que reflejó no sólo un resultado adverso, sino un evidente quiebre en el alma Roja, desdibujada por la contundencia mendocina.
Más allá del plano deportivo, Independiente enfrenta una crisis institucional profunda. La situación económica del club es desfavorable y las elecciones a fin de año se vislumbran como un potencial cambio de rumbo. La salida del goleador Gabriel Ávalos y el ingreso del juvenil Felipe Tempone, con toda su inexperiencia, como una solución desesperada en la delantera, simbolizan las adversidades que enfrenta esta gloriosa institución.
En contrapunto, Gimnasia de Mendoza celebra. De la mano de Darío Franco, el equipo reflecta su liderazgo en la Zona A con su tercera victoria consecutiva y una impresionante producción de nueve goles en igual número de encuentros. La consolidación del equipo mendocino resalta su buena forma y proyecto esperanzador.