Una familia de Huergo recicla bicicletas y las regala en todo el Valle: Roca recibió cerca de 40
Una familia de Ingeniero Huergo convirtió el reciclaje de bicicletas en un proyecto solidario que ya permitió que cientos de niños y niñas del Alto Valle recibieran su propio rodado. Hugo, bicicletero de la localidad desde hace más de 30 años, impulsa la iniciativa junto a su hijo Diego Paulete además de la participación de su madre Mirta.
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A través del reciclaje y la recuperación de bicicletas, el grupo recorre diferentes localidades del Valle realizando entregas en espacios comunitarios y acompañando a familias y merenderos. Durante los últimos días estuvieron nuevamente en General Roca, donde cerraron el mes del Día del Niño con una entrega en la zona norte de la ciudad con el Comedor Corazón Solidario, un espacio que desarrolla tareas de acompañamiento para niños y familias de la ciudad.
Además, durante agosto también realizaron entregas en otros puntos de la región, entre ellos el merendero Picapiedra ubicado sobre calle Luis Piedrabuena y niños de Ingeniero Huergo.
Según informaron desde el proyecto, durante este mes especial para las infancias lograron entregar un total de 38 bicicletas. Con estas nuevas entregas, alcanzaron las 938 bicicletas recicladas y entregadas, cifra que los acerca a las mil unidades recuperadas y destinadas a niños de distintas localidades.
Desde el proyecto que ha entregado en Roca cerca de 250 bicicletas informaron que hay un trabajo de recuperación y reparación. La experiencia de Hugo en el oficio de bicicletero, desarrollado durante más de tres décadas, es una parte central del proyecto que lleva adelante junto a su familia.
Desde la iniciativa también agradecieron a quienes colaboran para hacer posible las entregas y destacaron el acompañamiento de los merenderos y de Alias Laciar, fotográfo de la ciudad y quien lleva adelante distintos proyectos solidario.
Gracias a la entrega de bicicletas que podían quedar en desuso, cerca de 1.000 niños de la zona han logrado tener su bicicleta propia gracias al trabajo de la familia Paulete, quienes se encargan de que cada bicicileta que llega a su local vuelva a circular después de ser recuperada y reparada, agradeciendo el apoyo de todas las personas que forman parte del grupo solidario conocido como “Ladrones de Sonrisas”.