2026-08-30

CELEBRIDADES

Natalie Weber habló sin filtros de sus celos y expuso cómo seguía los movimientos de Mauro Zárate

Natalie Weber confesó sus polémicos trucos para controlar a Mauro Zárate cuando era futbolista

Hace varios años, la exmodelo Natalie Weber decidió abrirse y contar uno de los aspectos más íntimos y, hasta entonces, no resueltos de su vida personal: sus dudas y cómo estas llegaron a afectar su relación con el exfutbolista Mauro Zárate. Durante una charla franca con Pampita, Weber recordó una época abrumadora en la que su desconfianza podía determinar el curso de su convivencia cotidiana. No cabe duda de que lo vivido deja un gran aprendizaje sobre los efectos del estrés generado por los celos.

Una de las versiones más sonadas acerca de su comportamiento dictaba que había llegado al extremo de oler la ropa interior de Zárate, buscando alguna señal de infidelidad. No obstante, tomada por la risa, Weber aclaró esa vieja versión que se había extendido como un secreto revelador, asegurando que se trataba de una ironía que quedó aceptada como una realidad por quienes la habían escuchado: “Una vez lo dije en chiste y quedó. ¡No, me moría del asco!” agregó con tono distendido.

Sin embargo, confesó sin reparos que sí tuvo sus métodos de investigación peculiar. Weber admitió que, aunque nunca revisó los calzoncillos, sí olfateaba los cuellos de camisas y remeras para percibir algún perfume extraño femenino que pudiera alertarla de un desliz del futbolista. Este consejo, que compartía entre amigas, consistía en la búsqueda de pistas sutiles, pero reveladoras sobre las actividades de su pareja. "Cuellito de camisa y de remera sí olí para ver si había perfume de mujer”, dijo firmemente, evocando el descaro y el humor de entonces.

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Los teléfonos móviles, en aquel entonces, también eran mudo testigo de las inseguridades que carcomían. Para Natalie era inconcebible dejar pasar esas tensiones tecnológicas: si él tardaba demasiado en prestarle el celular cuando ella lo pedía bajo algún pretexto fue indicio inequívoco de posibles engaños, creía. Cada segundo de retraso podía connotar artificios como activar el temido modo avión o borrar comprometedores mensajes.

Las localizaciones imprecisas también jugaban un papel protagónico en el mundo de las autorrosas pesquisas que ella manejaba. "Cuando le pedís 'mandame ubicación', si tarda en mandarla o pone excusas, para mí era señal de alarma", enfatizó sobre otra estrategia que impulsaba hipótesis perturbadoras. Este tipo de control se volvió frecuente durante la maduración personal de Weber mientras Mauro triunfaba con la Lazio en Italia.

Con el tiempo, esas preocupaciones constantes hallaron un cauce de calma, permitiéndole a Natalie librarse de antiguas percepciones. Hoy, donde el balance ha tomado el control, reconoce y valora el convencimiento que obtuvo tras años al lado del exjugador. “Ahora estoy más tranquila”, aseguró al mostrar satisfacción ante una relación que goza de bases fortalecidas por la comunicación efectiva.

La pareja logró conformar un método colaborativo de convivencia en el que ambos se comprometen a despejar dudas notificándose mutuamente sobre contactos provenientes de sus respectivos círculos sociales. “Tenemos un código de confianza que implica comentarnos cuando alguien del ambiente del otro nos escribe”, destacó Natalie Weber al exponer cómo han logrado sobreponerse a los miedos pasados en nombre del entendimiento. Esto, sin lugar a dudas, refuerza su visión del respeto y la transparencia mutua frente a lo que alguna vez fueron campos fértiles para la duda.

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