Daniel, el peluquero de Roca que lleva Malvinas en cada corte hace más de tres décadas
Hace 35 años Daniel Torres, un vecino de Roca, eligió la peluquería como parte central de su vida. Desde entonces, han conocido a generaciones de clientes, historias, y mantenido conversaciones de todo tipo. Pero entre tijeras, máquinas y peines también hay algo que ocupa un lugar especial: la historia de un hombre que fue parte de la Fuerza Aérea durante la Guerra de Malvinas y que encontró en su oficio otra manera de mantener viva esa causa.
Este martes, en el Día del Peluquero, Daniel celebra una profesión que entró a su vida en 1991, cuando un hermano mayor lo incentivó a dedicarse al oficio. En octubre cumplirá 35 años como peluquero y asegura que una de las cosas que más disfruta es justamente el vínculo con quienes se sientan frente a él.
"Cada persona es un mundo distinto. Así como viene gente grande que charlamos de igual a igual, me puedo relacionar muy bien con los chicos", cuenta.
En su peluquería lo conocen como Daniel, pero también como "Dani". Allí recibe a clientes que lo acompañan desde hace décadas y asegura que ya llegó a tener tres generaciones de una misma familia entre quienes pasan por su local.
La charla, como ocurre en cualquier peluquería, puede ir de un tema a otro. Hay conversaciones sobre la vida cotidiana, cuestiones económicas, problemas de salud y situaciones familiares. Daniel dice que muchas veces quienes trabajan en el rubro terminan ocupando un lugar parecido al de un confidente. "Siempre tratamos de ser un poco como unos psicólogos, de ayudarnos a entender cómo son los momentos de cada circunstancia de la vida", explica.
Pero detrás del peluquero también está el veterano de guerra. Daniel fue incorporado a la Fuerza Aérea Argentina el 4 de enero, cuando tenía 18 años, y quedó destinado en Río Gallegos, dentro del grupo de seguridad de la base. Su tarea consistía en custodiar los aviones, hangares, la pista y los radares.
Cuando comenzó el conflicto de 1982, permaneció en esa zona. No llegó a pisar las islas, pero fue testigo en primera persona de las operaciones. "Vimos todos los preparativos de los aviones, la salida de los aviones de combate, entrenamiento. Como así también vimos todos los relevos", recuerda.
Daniel reivindica especialmente el rol que tuvo el personal destinado a las tareas de defensa de las bases durante el conflicto. "Fuimos una parte fundamental en la guerra, porque no hay equipo si no hay defensa. No hay buen ataque si no hay defensa", sostiene.
Su pertenencia al Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (Toas) también forma parte de su identidad y, con el paso de los años, la causa Malvinas se convirtió en algo que procura transmitir en su vida cotidiana. Por eso, en su peluquería conversa con los más chicos sobre la guerra y les cuenta su propia experiencia. Y cuando tiene la oportunidad, lleva la bandera a otros espacios.
En 1988 a través de un decreto durante el gobierno de Ricardo Alfonsín, fue reconocido como Veterano de Guerra a pesar de que no pisó las islas. Sin embargo, fue testigo en primera persona de muchas operaciones de defensa en la base de Río Gallegos. "Yo me siento, con mucho orgullo, muy veterano de guerra", afirma con una sólida convicción y en una de las paredes de su peluquería, posa el diploma de reconocimiento por parte del Congreso de la Nación.
Un marcapasos no frenó su pasión por el deporte
El deporte es otra parte fundamental de su historia. Desde los 19 años, después de terminar el Servicio Militar, Daniel estuvo vinculado a distintas disciplinas, especialmente al ciclismo. Durante años participó de competencias y actividades deportivas, hasta que un problema de salud lo obligó a atravesar una intervención quirúrgica para colocarle un marcapasos.
Pero la operación no significó el final de esa etapa. Daniel cambió algunas actividades y comenzó a dedicarse al trekking. Con 62 años, todavía corre y participa de distintas competencias de la región. Entre ellas, menciona especialmente la carrera de Cipolletti vinculada a Malvinas. En cada competencia procura llevar consigo una bandera argentina o de la Fuerza Aérea. No importa si llega al podio o si el desafío es simplemente completar el recorrido: la bandera viaja con él.
Incluso, uno de esos desafíos fue particularmente especial y a pocos días de someterse a una cirugía. Junto a su hijo escaló el volcán Lanín como parte de una promesa que por su salud. Cuando llegaron a la cumbre, desplegaron una bandera con el nombre de su peluquería
También contó orgullos sobre su participación durante 14 años de las bicicleteadas hacia Chimpay, para la celebración de Ceferino de Namuncurá, y en 2025 se animó al Trail Caviahue, una competencia en la que llegó a encontrarse en medio de una tormenta de nieve.
Daniel continúa rodeado de clientes que en muchos casos ya son parte de su historia en el local que actualmente funciona en calle Rodhe casi Avenida Roca. El Día del Peluquero lo encuentra haciendo lo que eligió hace más de tres décadas: trabajar con la gente, conversar y seguir adelante con los mismos desafíos que sostiene tanto dentro como fuera de la peluquería.