2026-08-23

INTIMIDADES

El costado más íntimo de Mercedes Sosa que permaneció oculto durante años

La nieta de Mercedes Sosa reveló el secreto mejor guardado: cuál era su pasión desconocida

Mercedes Sosa, la icónica artista que se consagró como una de las voces más relevantes de la música latinoamericana, tenía un costado poco conocido que ha salido a la luz gracias a las revelaciones de su nieta, Araceli Matus. Tras abandonar los escenarios, La Negra no solo dedicó su vida a la música, sino que también cultivó una pasión inesperada por los autos y las tecnologías avanzadas. Era un interés que combinaba su deseo por la comodidad, la potencia, la innovación, y que en ocasiones mostraba sus decisiones más impulsivas y atrevidas.

Araceli recuerda vívidamente una anécdota que ilustra la indomable personalidad de su abuela. Una tarde mientras conducía por las calles de Buenos Aires, un conductor la reconoció y, con el propósito de denigrarla, le gritó: “¡Eh, comunista, mirá el auto que tenés!”. Sin perder tiempo, Mercedes le respondió con su inigualable carácter: “Sí, pelotudo, yo lo tengo y vos no”. Este tipo de respuestas dejaba transparecer que La Negra, tanto en la vida como en el volante, nunca perdía su aura desafiante y su valentía innata.

Durante su estancia forzada en Alemania por razones de exilio, otra faceta distintiva de Mercedes saldría a flote. Vistiendo su conocido poncho, ingresó a una concesionaria BMW. Lo primero que hizo fue preguntar si el baúl del auto podría albergar su querido bombo legüero, instrumento emblemático sin el cual no podía concebirse una presentación suramericana auténtica. Al verificar que el bombo cabía cómodamente, procedió a comprar el vehículo, plasmando nuevamente su firmeza en torno a sus prioridades.

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Su afán por los autos reflejaba también diversas fases de su vida personal. En Madrid se movía en un Ford Fiesta, luego disfrutó de un Peugeot 505, un Volvo S80, y también de un Audi A6. Su nieta Araceli rememoró cómo Mercedes, cautivada por algún modelo durante sus viajes, no vacilaba en detenerse y adquiría el coche en el acto. Pero, más que un simple lujo, su obsesión por los automóviles era un acto de apreciación por la ingeniería y los avances que estos representaban.

De regreso a Argentina, el Audi fue partícipe de una hazaña más que queda grabada en la memoria familiar. Sosa condujo en las autopistas de Córdoba a impresionantes 180 kilómetros por hora. Al término de la travesía afirmaba: “El Audi es un auto que no tiene cordura”. Demostrando que su atracción por la velocidad no tenía remilgos.

Asimismo, en el escenario, su gusto por la innovación no era menos evidente. Araceli añade que fue precursora en tener en el país un escenario completamente desmontable. La artista demandaba lo mejor: la iluminación de su show nunca estaba completa sin Vari-Lite, y requería los mejores micrófonos inalámbricos. Para Mercedes, la presentación debía convertirse en una comunión perfecta, donde ningún artificio distraiga su voz sublime de llegar límpidamente al corazón de su audiencia.

Así, tras descubrir estas historias contadas por su nieta, podemos vislumbrar una Mercedes Sosa mucho más amplia y cercana. Una mujer capaz de responder con picardía al mundo, de sumergirse en aventuras automovilísticas que desafíen los límites, y de siempre estar un paso adelante al concebir espectáculos que fueran reflejo de su pasión por el futuro y no solo por la música.

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