2026-08-20

El desafío de mantener un comercio en Roca: menos ventas, costos que no paran de subir y mucho rebusque

Comerciantes de distintos rubros contaron a ANR cómo enfrentan la caída de las ventas y el aumento de los costos. Promociones, ventas online y reducción de gastos aparecen entre las estrategias para mantener sus locales abiertos.

Mantener un comercio abierto en Roca se convirtió en un desafío que va mucho más allá de vender. Al alquiler se suman los servicios, impuestos, habilitaciones, mantenimiento, salarios y el costo de la mercadería, mientras que del otro lado del mostrador hay clientes que también sienten el impacto de la situación económica y buscan cada vez más precios y promociones.

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ANR recorrió distintos locales de la ciudad para conocer cómo sus dueños atraviesan este escenario. Desde una carnicería hasta un local de indumentaria y un emprendimiento dedicado al diseño nacional, los comerciantes coincidieron en que sostener un negocio requiere cada vez más esfuerzo y las ventas ya no alcanzan de la misma manera.

José, dueño de la Carnicería San Juan, explicó que uno de los principales golpes para su comercio fue el incremento de la electricidad y afirmó que hace aproximadamente dos años pagaba entre $250.000 y $300.000 de energía, mientras que actualmente las facturas rondan entre $1.200.000 y $1.500.000.

"Me encantaría tener todo más bonito pero ¿como hago sin plata? expresó un comerciante de la ciudad respecto a las estanterias y bateas vacias. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

A ese gasto, según explicó José, dueño de la carnicería desde hace más de 15 años, se suman los costos de mantenimiento. Algunas de las bateas del local se fueron rompiendo y actualmente no tiene posibilidades de repararlas, por lo que hay equipamiento que permanece fuera de funcionamiento desde hace aproximadamente un año.

Pero el problema no termina en los costos fijos. José también señaló una fuerte caída en el volumen de ventas, recordando que anteriormente trabajaba con unas ocho o diez medias reses por semana y que actualmente puede sobrarle carne incluso trabajando con dos medias reses. Para el comerciante, la situación también está marcada por la competencia y por las diferencias que observa entre los comercios establecidos y las denominadas carnicerías virtuales.

En ese sentido, cuestionó los controles que recibe un local habilitado y planteó que debería existir una fiscalización similar para quienes comercializan carne sin contar con un espacio abierto al público. “Yo creo que sí tiene que haber un control sobre la sanidad, pero son muy exagerados”, planteó al referirse a las inspecciones de Bromatología y Ganadería.

Muchos locales optan por comenzar a vender de forma online o mudarse a lugares menos centricos. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

Para graficar la caída del consumo, describió una escena que, según aseguró, se repite de forma cada vez más frecuente, con clientes que ingresan al local buscando cantidades muy pequeñas de carne para poder llevar algo a sus casas. “Dame 500 pesos de carne picada” es uno de los pedidos que escucha, explicó.

Una situación similar describieron desde Carnicería Los Amigos, ubicada también sobre calle San Juan. Allí explicaron que poner en marcha un comercio implica afrontar un desembolso inicial importante: alquiler, refacciones, requisitos municipales, contador, monotributo, obra social y habilitación comercial. Según estimaron, solo para comenzar tuvieron que calcular alrededor de $3 millones, a lo que luego se agregaron los gastos habituales de mantenimiento y los servicios.

El problema, según señalaron, es que esos costos continúan aumentando una vez que el comercio empieza a funcionar. La mercadería tampoco mantiene un precio estable: se compra, pasan apenas algunas semanas y aparece un nuevo incremento que obliga a trasladar parte de ese aumento al precio final. “Hay un desnivel constante”, resumió uno de sus dueños sobre el desafio de mantener un precio fijo. 

Entre los gastos que más pesan también mencionaron la electricidad, con facturas que parten de aproximadamente $300.000, además del alquiler, el gas, el agua y los impuestos. Una de las dificultades, explicaron, es que muchos de esos pagos deben afrontarse independientemente de cuánto se haya vendido durante el mes. Ante este panorama, el comercio también se sostiene a fuerza de promociones y desde la carnicería contaron que cada vez es más habitual que los clientes recorran distintos barrios buscando ofertas. Incluso llegan personas desde zonas como Paso Córdoba o Chacramonte exclusivamente para aprovechar precios más bajos.

La situación también alcanza a otros rubros. Débora Laudari, del local Agua de Abril, contó a ANR que este año cumplen diez años de actividad y actualmente analizan trasladarse a un espacio más amplio y céntrico. El proyecto de mudanza, según comentó su dueña, se da en medio de un contexto de ventas más bajas, lo que vuelve más difícil afrontar cualquier inversión. “Es todo una cadena”, explicó Débora, al señalar que si se vende menos también se dificulta avanzar con otros proyectos.

Agua de Abril trabaja exclusivamente con productos nacionales fabricados a pequeña escala, con diseños realizados por emprendedores y microemprendimientos argentinos, muchos de los cuales producen sus propias telas y desarrollan colecciones en colaboración con artistas. Ese modelo de negocio, que durante años fue parte de la identidad del local, hoy enfrenta un escenario complicado porque los propios productores tienen dificultades para sostener sus costos. “Es todo diseño nacional, entonces está muy, muy difícil”, explicó Débora, al remarcar que las dificultades de cada eslabón terminan repercutiendo en todo el circuito comercial.

Leyor, responsable de un local de ropa ubicado en la esquina de Tucumán y Misiones, también relató las dificultades que implica sostener un comercio. Anteriormente tenía un local en Allen y decidió trasladarse a Roca, pero poner nuevamente todo en funcionamiento implicó un esfuerzo importante. Según contó, uno de los principales problemas actuales está relacionado con el costo de los alquileres y los impuestos ya que, en su caso, el alquiler registra incrementos cada tres meses, que rondan el 15%, un aumento que resulta muy difícil de absorber sin trasladarlo a los precios.

Frente a esa situación, el comercio comenzó a apoyarse cada vez más en las ventas online. La circulación de clientes por los locales físicos, señaló, es menor durante la semana y se concentra principalmente durante los fines de semana.

El panorama que describen los comerciantes refleja las dificultades para sostener un local abierto en distintos rubros. Ajustar gastos, ofrecer promociones y reforzar las ventas por internet aparecen como algunas de las estrategias para atravesar un escenario en el que los clientes también buscan cuidar cada peso.

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