VIDA
Así cambió Paris Jackson, la hija de Michael Jackson que construyó su propia carrera
A lo largo de los años, Paris Jackson, la hija del legendario Michael Jackson, ha demostrado que su talento trasciende el renombre familiar. A sus 28 años, ha cimentado una carrera que honestamente refleja sus propios intereses y habilidades artísticas, redefiniendo su historia mientras abraza su legado. Ha logrado destacarse como cantante, actriz y modelo, y recientemente compartió aspectos inéditos de su niñez durante una conversación íntima en el popular podcast 'Call Her Daddy'.
Creció en el famoso rancho de Neverland, una propiedad que por fuera parecía un parque de diversiones soñado. Sin embargo, Paris detalló que la realidad detrás de esa fachada era muy diferente. Michael Jackson, a menudo percibido como un símbolo de indulgencia, instauró en sus hijos un sentido firme de responsabilidad desde jóvenes. El acceso a las diversiones y comodidades en Neverland dependía estrictamente del cumplimiento de sus obligaciones académicas y domésticas. Dijo: "Era un sistema ideal para incentivarnos a comprometernos con nuestras responsabilidades." Era una infancia donde los fines de semana significaban tiempo de recompensa, pero solo después de que cumplieran con los “deberes” de hogar y estudio.
Las instalaciones de Neverland no solo estaban destinadas al esparcimiento personal. Michael Jackson abrió las puertas de su hogar a niños desfavorecidos, en un gesto de generosidad que pretendía compartir aquello que él tenía en abundancia, permitiendo a Paris y sus hermanos aprender del significado de la caridad y la compasión hacia los menos favorecidos. A pesar del lujo que los rodeaba, Michael era enfático en remarcar que todos ellos no debían considerarse dueños de los privilegios que tanto valoraba compartir con otros.
-Habría sido increíble poder disfrutar de todo el splendor del lugar sin restricciones-, confesó Paris con una sonrisa, refiriéndose a cómo las reglas veladas de su hogar eran un pilar formativo. La rigurosidad incluyó incluso restricciones en su exposición al cine y la televisión, estrategias que buscasen enseñar a tiempo a centrar más su enfoque en el estudio y la introspección. Paris atesora haber crecido en ese entorno estructurado, lo que atestigua, evitó que tomara su vida de facilitación por sentado.
Hoy en día, Paris Jackson no solo ha sobrevivido a las turbulencias mediáticas que implican ser la descendiente de uno de los artistas más célebres del planeta, sino que ha prosperado. Lleva con orgullo su apellido, pero con un sentido claro de identidad propia, reflejando en su arte y en su voz historias únicas que van más allá del hermetismo del apodo Jackson. Su relato capta una nueva dimensión en su percepción sobre su infame progenitor: más que un muy querido artista, él fue un padre que deseaba que sus hijos poseyeran una comprensión del mundo más allá del esplendor material.