“Llegas a una ciudad destruida con gente pidiendo ayuda”: el roquense que busca sobrevivientes en el terremoto de Colombia
Por Agustín Aroca
El terremoto que sacudió a Colombia dejó edificios destruidos, personas desaparecidas y familias enteras esperando noticias de sus seres queridos. En medio de la catastrofe, equipos especializados de distintos puntos del país y del mundo llegaron para colaborar en las tareas de búsqueda y rescate y entre ellos un vecino de General Roca e integrante de Topos Argentina, quien por primera vez participa de una misión internacional y ya lleva varios días trabajando entre estructuras colapsadas, junto a perros de búsqueda y tecnología especializada, intentando determinar si todavía hay personas con vida bajo los escombros.
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Franco Matus forma parte de Topos Argentina desde enero de 2024, cuando fue convocado luego de participar de una capacitación internacional en intervención en desastres realizada en Centenario. De aquel primer contacto con la organización pasó por la etapa de formación como brigadista y, hace apenas algunos meses, fue ascendido a rescatista. Un año y medio después del primer llamado, hace unos días le tocó vivir su primera misión internacional: viajar a Colombia para colaborar en las tareas de búsqueda y rescate tras el terremoto que golpeó al país. En diálogo con ANR, Franco contó cómo fueron las primeras horas de trabajo en tierras colombianas y como seguirá el plan de rescates.
Topos Argentina es una célula que depende de Topos México, organización que nació a partir del terremoto ocurrido en México en 1985, cuando ciudadanos comunes comenzaron a ingresar a edificios derrumbados para intentar rescatar a familiares y otras personas atrapadas. Con el paso de los años, aquella experiencia se transformó en una organización especializada en búsqueda y rescate en estructuras colapsadas, con presencia en distintos países. La delegación argentina, a diferencia de muchas organizaciones de rescate, también cuenta con un fuerte desarrollo tecnológico a partir de un convenio con la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).
Matus conoció al grupo en noviembre de 2024, cuando decidió participar de un curso internacional de intervención en desastres que se dictaba en Centenario. “Vi que hacían un curso internacional y empecé a averiguar, me quedaba cerca y justo vi que una chica de Buenos Aires, con la que ya había compartido otras capacitaciones, también lo hacía, entonces decidí ir”, relató sobre sus comienzos. En aquella capacitación participaron alrededor de 120 personas, pero apenas 18 fueron convocadas posteriormente a una reunión en la que les comunicaron que habían sido seleccionadas para integrar la célula argentina.
La misión en Colombia es la segunda vez que convoco a los integrantes argentinos en un escenario real, con personas desaparecidas, estructuras destruidas y familias esperando respuestas. La delegación que viajó a Colombia está integrada por diez personas, entre ellas Matus, quien es el único integrante proveniente de Río Negro. El resto del equipo está compuesto principalmente por rescatistas de Córdoba y por integrantes de Neuquén y Centenario.
La llegada a Colombia estuvo marcada por el impacto de encontrarse con una ciudad en la que las consecuencias del terremoto aparecen de manera irregular. “La gente estaba muy esperanzada, el recibimiento fue muy cálido, la verdad es que estaban esperando ayuda”, contó Franco a ANR. Al recorrer las zonas afectadas, según explicó el rescatista roquense, el panorama cambia de una cuadra a otra, con sectores con daños importantes y otros en los que las consecuencias del movimiento son mucho menores.
En Pereira, una de las zonas en las que trabaja el equipo, Matus se encontró con edificios severamente dañados y estructuras completamente colapsadas. Allí, Topos Argentina se incorporó al operativo junto a los equipos locales y a otras brigadas especializadas en Urban Search and Rescue, conocidas como USAR. El trabajo que realiza Franco junto al equipo es delicado: una vez que los perros especializados en búsqued detectan una posible persona con vida entre los restos, los rescatistas ingresan para realizar una búsqueda técnica. Allí entra en juego parte de la tecnología desarrollada por Topos Argentina junto con la UTN: realizan pequeños orificios en las estructuras para introducir cámaras multidireccionales que permiten observar el interior sin necesidad de romper una pared o una losa y, de esa manera, reducir el riesgo de lastimar a una persona que pueda encontrarse atrapada.
“Nosotros estamos trabajando en búsqueda y rescate de personas vivas o de posibles víctimas vivas y también hacemos apoyo con lo que sería búsqueda técnica”, explicó Matus. El procedimiento puede comenzar con la señal de un perro y continuar con una inspección mediante cámaras. Si no se encuentra nada, la búsqueda continúa en otro sector.
Apenas llegaron, el equipo recibió una zona particularmente compleja: un hotel de seis pisos, con alrededor de once habitaciones, donde se había reportado la desaparición de cinco personas. Durante varios días trabajaron en ese lugar, alternando las tareas con otros grupos de rescatey el operativo se extendió hasta que finalmente fueron desafectados de esa zona.
Durante esas jornadas se produjo uno de los momentos más difíciles de la misión debido a que, en medio de las tareas de búsqueda fue encontrada una persona fallecida. Franco aclaró que su equipo no estaba trabajando en ese momento, ya que las brigadas se organizan mediante rotaciones, pero el hallazgo dejó expuesta la dimensión humana de lo que estaban viviendo.
“Uno llega y ve la ciudad destruida, lógicamente, gente en la calle”, describió, afirmando que una de las imagenes más duras de ver son las familias que esperan afuera de los edificios, aguardando alguna noticia sobre sus seres queridos. “Ayer en el hotel pasaba que estaban los familiares afuera esperando resultados”, contó. Para el rescatista rionegrino, el impacto no se limita a lo que ocurre dentro de una estructura colapsada. Franco destacó especialmente la solidaridad que encontró durante la misión. “Había nenes con su mamá, su papá, trayéndonos a nosotros, a todos los rescatistas, cosas para comer o algo fresco para tomar”, relató.
El clima también convirtió las jornadas de trabajo en un desafío adicional, durante los días que llevan en Colombia las temperaturas rondaron los 30 grados, acompañadas por una elevada humedad. Trabajar durante horas con todo el equipamiento de rescate encima vuelve todavía más exigente una tarea que ya implica un importante desgaste físico.
"Hay cosas que chocan o que impactano que uno piensa mucho en su familia en ese momento, pero la va sobrellevando”, explicó Franco afirmando que para acompañar a los integrantes del operativo, el grupo cuenta además con un equipo de psicólogas de la Universidad Nacional de Córdoba que brinda asistencia durante la misión.
Su familia fue una de las primeras preocupaciones cuando recibió el llamado para viajar. La comunicación llegó un lunes por la noche, pocas horas después de que el terremoto pusiera en marcha la fase de preactivación de Topos, instancia donde los rescatistas deben ponerse a disposición para viajar si son convocados. “Desde el lado de mi familia, obviamente que siempre está ese temor a que pase algo. Los riesgos son reales, no es que no pasa nada pero sí recibí todo el apoyo”, explicó.
Los inicios de Franco Matus como rescatista
El origen de la vocación se remonta a una experiencia que Franco Matus atravesó cuando tenía apenas 18 años. En ese momento estudiaba Educación Física y se encontraba de vacaciones cuando presenció una persona sufriendo un paro cardíaco en pleno centro de la ciudad, al querer intervenir y ayudar, la falta de preparación frente a una situación de emergencia hizo que se bloqueara y no pudiera actuar.
La escena quedó grabada en su memoria durante mucho tiempo. “Me quedé con la imagen de esta persona durante mucho tiempo”, recordó, explicando que a partir de esa experiencia decidió transformar aquella impotencia en preparación y comenzó a capacitarse para poder responder ante una emergencia.
Ese camino lo llevó a formarse en la Cruz Roja como guardavidas y, posteriormente, a especializarse como instructor de primeros auxilios urbanos y agrestes y de RCP. Con los años, la capacitación dejó de ser solamente una respuesta a aquella experiencia y se convirtió en una forma de vida, afirmando que quienes lo conocen saben que siempre lleva con él un botiquín y guantes y que, cada vez que se encuentra con un accidente o una persona que necesita asistencia, intenta ayudar con las herramientas que tiene a su alcance. “Dije: no puede ser que pase algo y que nadie ayude, que todos miren y que haya una persona tirada en el piso y nadie haga nada”, recordó al referirse a aquella situación que terminó marcando un antes y un después en su vida.
Por el momento, Topos Argentina permanece en Colombia en estado de guardia pasiva, a la espera de una nueva designación después de terminar el trabajo en el hotel, el equipo fue trasladado a un lugar de descanso y aguarda instrucciones del sistema de comando de incidentes. La planificación inicial establece la desmovilización para el martes 18, cuando emprenderían el regreso hacia Argentina.
Antes de finalizar la comunicación con ANR, Franco destacó a quienes hicieron posible que pudiera estar allí, agradeciendo especialmente a su familia por el “apoyo incondicional” y también a la Escuela del Valle, su lugar de trabajo, por autorizar la licencia necesaria para viajar y acompañarlo cada vez que debe capacitarse o participar de una misión.