La economía frutícola "está dormida": el clima retrasó la poda y no hay reacción en los precios
La cadena productiva atraviesa semanas de profunda incertidumbre y parálisis. Entre un clima adverso que no da tregua y un mercado interno que no responde, las labores fundamentales de la temporada fría sufrieron un fuerte parate.
La síntesis del momento la dio el presidente de la Federación de Productores de Río Negro y Neuquén, Sebastián Hernández: "Está media dormida la economía en general".
En diálogo con Radio Noticias (105.5 MHz) en el programa Tocá Madera, el dirigente repasó las complicaciones que viene sufriendo el trabajo de campo. A las pérdidas ya acumuladas por el granizo - que tiempo atrás afectó a más de 7.100 hectáreas en la región - se le sumaron recientes y prolongados temporales de agua que frenaron la actividad en las chacras.
"Hubo unos 15 días con mucha lluvia que generaron un parate bastante importante. Cuando llueve no se puede trabajar en la tierra, y eso provocó un retraso significativo en las tareas culturales y en la poda" , explicó Hernández.
Esta interrupción no solo frena el calendario agronómico, sino que golpea directamente el bolsillo de los trabajadores rurales que dependen del ingreso día a día en la poda.
Un mercado helado que no repunta
A la par de las complicaciones del tiempo, la comercialización atraviesa un letargo preocupante. Si bien es habitual que durante la ventana invernal la demanda de peras y manzanas caiga ante la irrupción de los cítricos de temporada, en el sector preocupa la falta de reacción de la demanda a esta altura del año.
"En invierno la gente elige el cítrico por la vitamina C y las costumbres de consumo, pero lo que nos preocupa es que ya estamos a mediados de agosto y el mercado no se reactiva. Se está vendiendo muy pero muy lento", remarcó el referente frutícola, señalando además que el menor precio de la naranja en góndola termina inclinando la balanza del consumidor golpeado por la pérdida de poder adquisitivo.
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Mermas de cuotas y ahogo financiero
La falta de fluidez en las ventas comenzó a derramar su impacto en la cadena de pagos. Según detalló Hernández, la falta de movimiento económico generó un malestar creciente entre los productores al momento de cobrar por la fruta entregada a las empresas empaquetadoras y comercializadoras.
"Hay mucha incertidumbre con los valores y las liquidaciones. A los productores que le entregaron fruta a las empresas les han bajado las cuotas y a algunos se las han cortado directamente porque no hay movimiento. Cuando no está el dinero para hacer las cosas, se genera un problema muy grave para el trabajo y para la gente", advirtió.
Con el reloj corriendo, las cuadrillas intentan recuperar el tiempo perdido en las chacras para completar la poda antes de que irrumpa la etapa más crítica del ciclo biológico: la amenaza de las primeras heladas tardías y el reinicio de la floración.
En un contexto de liquidez reducida y con el mercado parado, la fruticultura regional encara la antesala de la nueva cosecha con números en rojo y la guardia en alto.