¿Qué tan expuesta está Roca a los terremotos según el nuevo mapa del Inpres?
Los terremotos registrados recientemente en distintos puntos de Sudamérica volvieron a poner el foco sobre una pregunta que suele aparecer cada vez que un movimiento de gran magnitud sacude la región: ¿Qué tan expuesta está nuestra zona frente a un terremoto? En el caso de Roca, el mapa actualizado por el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres) permite tener una referencia concreta sobre la peligrosidad sísmica del territorio.
El mapa muestra que la peligrosidad no es igual en todo el país. Los valores más elevados se concentran principalmente en el oeste argentino, especialmente en sectores cercanos a la Cordillera de los Andes, mientras que hacia el este los niveles disminuyen progresivamente. Roca y buena parte del Alto Valle aparecen dentro de los sectores de menor peligrosidad del mapa.
Esto no significa que en Roca no puedan registrarse movimientos sísmicos. Lo que indica el mapa es que, de acuerdo con las estimaciones del organismo, la intensidad del movimiento del suelo que podría esperarse en esta zona es considerablemente menor que en las regiones donde se concentran los valores más elevados.
El Inpres explica que la actualización fue realizada a partir de información sismológica, geológica y registros acumulados durante décadas. El trabajo demandó casi siete años y permitió incorporar nuevos datos para mejorar la estimación de la peligrosidad sísmica en distintos puntos del territorio argentino.
¿Qué significa que Roca esté en una zona de baja peligrosidad?
En términos simples, significa que Roca se encuentra alejada de los sectores del país donde el mapa estima los mayores niveles de movimiento sísmico. La diferencia puede observarse con claridad al recorrer el mapa desde la Cordillera hacia el este: los niveles más altos se concentran en el oeste y van disminuyendo a medida que se avanza hacia el interior del territorio.
Pero peligrosidad sísmica y riesgo sísmico no son exactamente lo mismo. La primera refiere a la posibilidad de que se produzcan determinados movimientos del suelo en un lugar, mientras que el riesgo también depende de otros factores, como las características y vulnerabilidad de las construcciones y la capacidad de respuesta ante una emergencia.
Por eso, estar en una zona de baja peligrosidad no significa que los terremotos sean imposibles, sino que la probabilidad de experimentar movimientos de mayor intensidad es menor en comparación con las áreas que presentan valores más elevados.
Los terremotos de Venezuela y Colombia volvieron a instalar la pregunta
La inquietud sobre la actividad sísmica en Argentina cobró fuerza nuevamente después de los terremotos registrados en Venezuela y Colombia. En Venezuela se produjeron dos movimientos de magnitud 7,2 y 7,5, mientras que el terremoto que sacudió Colombia, el 10 de agosto, alcanzó una magnitud de 7,4.
Sin embargo, los especialistas consultados en los informes sobre estos fenómenos señalaron que los terremotos ocurridos en ambos países no forman parte necesariamente de un mismo proceso ni permiten anticipar un aumento de la actividad sísmica en Argentina. Se trata de fenómenos vinculados con diferentes contextos tectónicos.