2026-08-06

En el día del veterinario, la historia de uno de los pioneros de la profesión en Roca

A los 75 años, Daniel Carrillo sigue atendiendo en la ciudad donde construyó su vida. En dialogo con ANR, Daniel explicó la transformación de la medicina veterinaria, el cambio del vínculo entre las familias y sus mascotas y como junto a su hijo Nicolás mantienen vigente una profesión que define como "una verdadera pasión".

Por Agustín Aroca

Daniel Carrillo llegó desde la provincia de Buenos Aires a Roca mediados de la década del 70, cuando en la ciudad apenas había uno o dos veterinarios, y desde entonces nunca dejó de ejercer una profesión que, asegura, marcó toda su vida. Hoy, con 75 años, continúa trabajando en la veterinaria familiar junto a su hijo Nicolás en el local ubicado en Calle San Juan 1486, donde se mezclan casi cinco décadas de experiencia, innovación y amor por los animales.

En dialogo con ANR, Daniel explicó que se recibió de médico veterinario en 1968 y luego de llegar al Alto Valle, comenzó a atender primero en su casa de calle Isidro Lobo, luego en un local sobre calle 9 de Julio y finalmente en el establecimiento donde permanece hasta la actualidad, sobre San Juan entre Tucumán y 9 de Julio. "Cuando llegué era toda una novedad, me acuerdo que una vez hice una cesárea a una gata y vino la televisión a hacerme una entrevista porque era un acontecimiento", recordó entre risas.

En aquellos años, según contó Daniel, el trabajo del veterinario era completamente distinto. "Como no había otros veterinarios hacíamos de todo. atendíamos perros, gatos, caballos, vacas, cerdos. Si ibas a ver un perro y el productor tenía una cerda que no podía parir, no le podías decir que no", contó. Hoy la realidad cambió por completo: existen especialidades, equipamiento de alta complejidad y una medicina veterinaria mucho más desarrollada.

"La mascota pasó a ser prácticamente un hijo, cambió la clínica, cambió la tecnología, cambió el laboratorio, e otro mundo comparado con el que encontré cuando llegué", resumió el veterinario que hace más de medio siglo atiende las mascotas de los roquenses.

Los vecinos que llevan a sus mascotas con Daniel y Nicolas les llevaron obsequios el día que se celebra su profesión. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

Según los veterinarios, ese cambio también quedó reflejado en los pacientes, mientras décadas atrás los gatos rara vez llegaban a una consulta veterinaria, hoy representan una parte importante de la atención diaria. "Antes el gato prácticamente no iba al veterinario, ahora te diría que estamos cincuenta y cincuenta, incluso hay momentos en que atendemos más gatos que perros", explicó.

A pesar de los problemas físicos que le dejaron años de trabajo, especialmente en la industria frigorífica, Carrillo decidió no abandonar la profesión. Con problemas de columna que le impiden realizar cirugías, encontró una nueva especialización en el diagnóstico por imágenes, área en la que continúa desarrollándose y colaborando con colegas más jóvenes. "Me encanta la profesión, siempre me gustó, cuando me iba de vacaciones me llevaba libros de veterinaria para leer. A los 50 años estudié radiología durante un año en Buenos Aires porque quería aprender bien. Después, cuando cumplí 70, hice un máster en comportamiento animal y animales de asistencia en la Universidad de Valencia, nunca dejé de estudiar", relató orgulloso.

Consultado sobre como es mantener cerca de medio siglo como profesional de la atención a las mascotas, Daniel afirmó que "al veterinario siempre le encanta su profesión" y que además, todos los colegas que conoce están enamorados de lo que hacen. "Yo podría pasar horas con los animales, el trato con ellos me sale naturalmente", afirmó.

Sobre aquellas experiencias que lo marcaron como profesional, Carillo recordó una anécdota que, segúin afirmó, "jamás pudo explicar". En una noche completamente oscura, un productor lo llamó porque una cerda no podía parir. Al llegar rápidamente al lugar, nadie sabía dónde estaba el animal dentro de un campo de varias hectáreas. "No sé por qué, pero le dije 'está allá' y caminé directo hasta donde estaba, nunca entendí cómo lo supe, son esas cosas que te deja la profesión", contó.

La sangre tira: padre e hijo veterinarios

La historia de la veterinaria no termina en Daniel ya que actualmente su hijo Nicolás decidió seguir el mismo camino y desde hace más de dos décadas trabaja en el establecimiento familiar, donde hoy cada integrante cumple un rol específico. "En realidad tenía dos opciones: estudiar Veterinaria o Agronomía pero yo crecí adentro de una veterinaria y me gustó siempre trabajar con pequeños animales", explicó Nicolas.

Actualmente la atención se reparte entre distintos especialistas. Daniel se dedica principalmente a las radiografías, Nicolás realiza ecografías y cirugías, su esposa, también veterinaria, está a cargo de los análisis clínicos y estudios cardiológicos mientras que otro profesional completa el equipo de consultas.

"La profesión me gustó siempre, e una pasión que nunca dejé de sentir", aseguró Daniel Carrillo, uno de los veterinarios con mayor trayectoria de Roca. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

"Tratamos de complementarnos para ofrecer un servicio lo más completo posible", explicó Nicolás respecto al equipo de trabajo. Para él, el vínculo con las mascotas también cambió profundamente. "Cada vez más las familias las consideran un hijo y eso implica una responsabilidad enorme para nosotros, siempre tratamos de ser sinceros con los diagnósticos, ofrecer todas las alternativas posibles y acompañar a las familias en cada decisión", explicó, reconociendo que el contacto cotidiano con los animales ya forma parte de su vida. "Cuando me voy de vacaciones y paso unos días sin ver perros o gatos, los extraño, es algo que ya es parte de uno".

El veterinario que llegó a Roca hace más de 40 años también habló sobre el crecimiento de las adopciones y la importancia de combatir el abandono. Según explicó, cada vez más familias eligen adoptar perros mestizos en lugar de comprar animales de raza afirmando que el perro siempre tiene que estar adentro de una casa y no en la calle y que "los perros comunitarios no existen". Respecto a si hubo un cambió en la modalidad de tener una mascota, afirmó que hoy la mayoría de los animales que atendienden son adoptados y eso "le parece una muy buena señal.

Actualmente, en la veterinaria también vive uno de los casos que más lo marcó. Se trata de un perro que llegó con la columna fracturada y cuyo dueño pretendía sacrificar porque no podía caminar. Daniel afirmó que la mascota quedó en la veterinaria y con el paso de los meses ninguno de los veterinarios tomaba la decisión de sacrificarlo y finalmente decidieron quedarse con él. "Hace ocho años que vive acá, anda con pañales, aprendió a moverse con las patas delanteras y todos los días espera que le dé uno o dos bombones, es parte de la veterinaria", contó.

En imagen, la mascota que llegó hace ocho años al lugar con intención de ser sacrificada y hoy forma parte de la Veterinaria. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

Después de casi 50 años de trabajo ininterrumpido en General Roca, Daniel Carrillo asegura que la ciudad le dio todo, definiendola como el lugar donde formó su familia, desarrolló su carrera profesional y construyó vínculos que todavía hoy lo mantienen activo.

"Viví toda mi vida de esta profesión y tuve la suerte de dedicarme a algo que realmente me apasiona, eso no le pasa a todo el mundo", resumió el veterinario, que a los 75 años sigue demostrando que el aprendizaje y el compromiso con los animales sigue igual de vigente que el año 1968 donde se recibió de profesional.

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