INSEGURIDAD
La mujer de Aníbal Lotocki sufrió un violento asalto y reveló qué les suplicó a los ladrones
Un episodio de violencia e inseguridad sacudió la vida de María José Favarón, esposa del mediático cirujano Aníbal Lotocki, quien recientemente fue víctima de un asalto mientras se encontraba visitando a su marido en el penal de Ezeiza. La situación ha causado un impacto significativo en su día a día, alterando su sentido de seguridad y obligándola a buscar refugio temporal.
Tal como lo relató públicamente Favarón en el programa Desayuno Americano, la tarde del domingo se presentó para ella como un momento de horror. Mientras se dirigía a visitar a Aníbal Lotocki en Ezeiza, los delincuentes aprovecharon su ausencia para irrumpir en su vehículo. "Llegué a la 1 al penal, a un coche que no se destaca por ser ostentoso. Sin embargo, cuando regreso, me topo con la ventana rota de mi lado, una señal clara de que algo no iba bien", expresó.
Lo que más descolocó a Favarón fue la selectividad de los ladrones, quienes sólo se llevaron el juego de llaves correspondiente a su nuevo domicilio, dejando las otras llaves intactas. Esto, junto al hecho de que las cerraduras de su casa no eran conocidas por muchos debido a las medidas de protección que había adoptado, fortalece su teoría acerca de un posible trabajo premeditado de seguimiento.
El temor por su integridad ya había sido antecedido por una advertencia meses atrás: "Mientras visitaba a Aníbal en Ezeiza, alguien me advirtió. Me dijeron que tuviera cuidado porque alguien podría estar siguiéndome con propósitos amenazantes", recordó Favarón con una mezcla de resignación y alarma. Posterior a esa advertencia, ella había extremado precauciones, limitándose a utilizar autos prestados y variando constante sus rutas. Sin embargo, aquella sensación de peligro latente parecía haberse dilatado en el tiempo hasta desvanecerse de sus pensamientos recurrentes.
Después del trágico suceso, sus sospechas han crecido; especialmente ahora que ha tenido que dejar su hogar y obtener albergue en la casa de una amiga, debido al miedo de ser nuevamente víctima de una persecución o intento de robo. Sua sensación de desasosiego aumentó también porque los delincuentes irrumpieron en sus espacios privados y revolvieron sus objetos más personales, desde libros hasta la ropa de cama.
Actualmente, la Policía está centrada en la revisión de las cámaras de seguridad de la zona, intentando recabar evidencias que puedan esclarecer tanto el robo como la posibilidad de un seguimiento orquestado. Este incidente revela cuán vulnerables se encuentran incluso las figuras cercanas a personajes públicos en una sociedad donde la criminalidad no discrimina.