ESCÁNDALO
Sol Abraham quedó envuelta en un escándalo por una fuerte deuda antes de Gran Hermano
Mientras Sol Abraham compite en Gran Hermano Generación Dorada, un inesperado conflicto ha surgido fuera de la casa que amenaza con empañar su imagen pública. Según trascendió en el programa de espectáculos LAM, la participante enfrenta una compleja situación financiera relacionada con una deuda millonaria por expensas en un lujoso edificio de Recoleta, Buenos Aires. Esta controversia ha generado gran conmoción entre los residentes del inmueble y en los medios de comunicación.
El problema se remonta a una propiedad que Sol frecuentaba antes de ingresar al reality. La deuda en cuestión asciende a 1.6 millones de pesos y si bien los gastos están registrados a nombre de su expareja, Marcelo Da Corte, el usufructo de la propiedad corresponde a Sol. Actualmente, residen allí familiares de la concursante, lo que no ha impedido que su nombre se vea irremediablemente asociado al altercado financiero.
En un episodio que evidencia la tensión entre los ocupantes de la propiedad, se intentó saldar parte de la deuda con un cheque que no contaba con fondos suficientes. Este hecho generó un notorio descontento en el consorcio. Pepe Ochoa, panelista de LAM, describió un clima de discordia creciente en el edificio, intensificado por lo que algunos residentes consideran un comportamiento financiero poco confiable por parte de los inquilinos. Los relatos indican que esta situación de morosidad se prolonga desde hace meses, mucho antes de que Sol Abraham ingresara a Gran Hermano.
Además de las dificultades financieras, Sol también ha sido señalada por conflictos de convivencia dentro del edificio. Versiones surgidas de los habitantes mencionan diferencias con vecinos y empleados del consorcio, comentándose incluso episodios tensos con el encargado del edificio por pedidos laborales inapropiados fuera de las horas estipuladas. Estos roces, sin embargo, permanecen sin confirmar de manera oficial dada la imposibilidad de Sol de brindar su versión desde el ámbito cerrado del reality.
Hasta ahora, tanto Sol Abraham como su círculo cercano no han emitido declaraciones públicas sobre los detalles de la deuda o sobre el cheque rechazado. Mientras su participación en Gran Hermano continúa, su situación externa plantea preguntas sobre el impacto que estos conflictos económicos tendrán en su imagen y en las relaciones familiares una vez concluya su tiempo en el reality. La resolución de estos problemas financieros será determinante para definir cómo avanzará esta historia una vez que los reflectores del concurso televisivo se apaguen. Sin duda, este caso pone en jaque la transición entre la exposición mediática de Sol y la realidad de sus responsabilidades económicas en el mundo fuera de la pantalla.