PERDIDA
Federica Pais tomó una fuerte decisión a poco de enterarse de la muerte de su hermana Ernestina
Aquella tarde, la célebre conductora Federica Pais vivía una jornada que, como cualquier otra, prometía ser rutinaria y transcurrir entre micrófonos y cámaras. Sin embargo, el destino tenía otros planes para ella. Justo antes de que las luces del estudio se encendieran y el programa comenzara, una noticia desgarradora se abatió sobre su mundo: la muerte inesperada de su hermana Ernestina Pais.
Es difícil de concebir el peso de semejante mensaje en el fragor de la vida profesional. Pero Federica, conocida por su fortaleza y profesionalismo, tomó una decisión rápida e inquebrantable: dejarlo todo y acudir a su familia. La magnitud del dolor eclipsó cualquier otro compromiso. Dejaba a un lado su faceta más pública para abrazar su rol más íntimo, el de hermana.
En medio de este escenario devastador, el hecho no pasó desapercibido. Susana Roccasalvo, compañera y colega, relató cómo desde la producción anunciaron con pesar la suspensión temporal del programa, compartiendo públicamente su solidaridad con Federica. Fue el momento en que toda la estación se unió en torno a ella, mostrando respeto en aquel duro trance.
Lola Cordero, otra de sus compañeras, aportó luz sobre la intensidad de aquel instante: "Federica salió corriendo, sin perder tiempo, dejando a todos en el set con la clara tarea de continuar mientras ella se abocaba a su familia". En aquellar cansino trecho al encuentro de los suyos, quizás latía no sólo el dolor inmediato, sino la carga histórica de haber sido su hermana mayor una figura tutelar para Ernestina, una especie de mamá-hermana ad hoc desde sus años infantiles.
A lo largo de esa ardua relación, pautada por el afecto profundo pero también las diferencias caractéricas que las llevaron a definirse como "agua y aceite" ya resonaba, invariable, el eco de un vínculo sólido, irrompible. Aun cuando Ernestina Pais había mencionado su deseo de encontrar espacios propios alejados de una sombra protectora, quedaba en evidencia que ambas supieron construir una relación sostenida desde los cimientos del respeto y la lealtad.
Ahora, sumida en el duelo, Federica ha optado por el silencio de las redes y la calma del retiro personal, apartándose de los reflectores y entendiendo que los procesos íntimos requieren tiempo. Mientras, el mundo del espectáculo observa con unción y acompaña sus pasos de silenciosa compañía.