TESTIMONIO
El día que Ernestina Pais abrió su corazón y contó cómo luchó contra las adicciones
La vida pública de Ernestina Pais dio un nuevo giro tras su reciente fallecimiento, poniendo en la palestra aspectos de su existencia que reflejaban tanto el dolor como la esperanza de redención. La conocida conductora y actriz argentina se había sincerado tiempo atrás sobre una de sus batallas más difíciles: las adicciones. Antes de sufrir el trágico accidente en San Isidro que acabaría con su vida, Ernestina se enfrentó al público para hablar sin tapujos sobre su lucha contra la adicción al alcohol, un mal que terminó por devastar muchas facetas de su vida.
En aquella confesión, Pais no buscó un golpe de efecto ni dramatizar para las cámaras, simplemente abrió su corazón con cruda honestidad. “Bebía llorando”, era una de las impactantes verdades que dejó entrever por aquel entonces. Su discurso no estuvo dirigido a exaltar su posición como figura invulnerable, sino a comentar un relato humano de caída y, sobre todo, de búsqueda de redención. "Tuve que reconocer ante mí misma y ante los demás que había llegado a mi límite”, fueron las palabras con las que dejó claro el peso personal del problema por el que estaba atravesando.
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— pepe ochoa (@pepeochoa88) June 27, 2026
El proceso de rehabilitación de Ernestina implicó pasar por momentos que ella misma describió como duros y a menudo humillantes. El tratamiento al que se sometió, con más de seis meses internada, comenzó siendo una medida judicial. "Mi ingreso fue, en esencia, una orden, no una elección consciente", decía sobre sus primeros días en rehabilitación. A pesar de aquella entrada a la fuerza, tal decisión se elevó con el tiempo a un nivel distinto, cambiando su vida dramenticamente. Ernestina lo describió mejor que nadie: "Lo viví como mi salvación Bello Horizonte”.
Este testificado tan íntimo revelaba el dolor subyacente que acompaña a muchos que batallan con la adicción: la incapacidad de enfrentar la frustración y el dolor propio. "Emocionalmente, afirmaba, nunca llegué a adquirir las herramientas necesarias para manejar mi dolor desde pequeña". La frustración quedaba experimentada una y otra vez y sin ninguna salida sana. Las palabras de Pais hicieron eco revelando como las huellas de la infancia marcaban ese tormento que no conseguiría borrar del todo.
El espectro de la figura paterna también era significativo en su relato. Durante años, Ernestina vivió a la sombra de una ausencia, la de su padre, José Miguel, cuya partida temprana dejó huellas profundas en la joven. Reflexionando sobre su vida y la necesidad de comprender a quienes le rodeaban, admitió que había idealizado la figura de su padre más por necesidad que por memoria real. “Quizás papá no sea como lo imaginado, cualquiera que haya sido mi fantasía adolescente", llegó a señalar, mostrando una madurez emocional conquistada tras años de introspectivo análisis.
Hoy, el legado de Ernestina Pais no sólo se mide por sus contribuciones al mundo de la comunicación y las artes escénicas, también por su poderoso y valiente testimonio de superación personal del que muchos se pueden identificar y inspirar. Sus palabras resonaron, no simplemente como una historia de derrotas y victorias personales, sino como un eco conmovedor de esperanza y valentía en el mundo de la adicción.